sábado, 25 de julio de 2009

Luxor > Kom Ombo > Edfu > Río Nilo > Abu Simbel > Asuán


De Luxor a Kom Ombo, Edfu, Río Nilo , Abu Simbel  y Asuán

Qué bien se está en el barco… Ciertamente es más que recomendable. A pesar del calor, ha merecido la pena. La mayoría de los monumentos que íbamos a visitar estaban muy próximos al Río Nilo, y no es de extrañar, ya que toda la vida tanto en el antiguo Imperio Egipcio como el país árabe que es hoy en la actualidad transcurre en este río que es el más largo del mundo.

Templo de Hatshepsut en Luxor
Visitamos en el Templo de Horus en Edfu y también estuvimos en Kom Ombo. A pesar de que te acabas acostumbrando a ver tantos templos y construcciones de los antiguos egipcios, no dejaba de sorprenderme una y otra vez. Me sentía increíblemente afortunado por estar allí y ver con mis propios ojos todo aquello.

Me llamó mucho la atención el nilómetro, que era un lugar donde medían las crecidas del Río, así como las esclusas donde cambiábamos de nivel y ‘remontábamos’ el río. Los pueblecitos que veíamos desde el barco durante nuestra travesía tenían mucho encanto.
Los atardeceres eran simplemente espectaculares, recuerdo que un momento crucial fue cuando nos cruzamos con el mítico Sudán, que es el más antiguo y emblemático barco que cruza el Nilo… Ahí estaba con su belleza, encanto y esplendor,  adornando el paisaje como si de un decorado cinematográfico se tratase. En este barco se rodó una película de Agatha Christie.

Vista del barco Sudán.
El barco era como un lugar donde te quedarías a vivir para siempre y las orillas del Nilo las vistas que desearías ver toda la vida cada vez que te asomases a la ventana de tu casa. Fueron cuatro días y tres noches inolvidables. Tras llegar a Asuán y dormir allí en el mismo barco o ‘motonave’ como le llaman allí, fuimos a visitar más templos, uno de esos templos era el de Philae (el de la Diosa Isis), que para llegar al mismo tuvimos que ir en un barco pequeño en el que daba la sensación que en cualquier momento se iba a hundir por lo inestable que parecía y porque estaba lleno hasta los topes.

Después de esa visita nos llevaron a ver la presa de Asuán, que la verdad se disfruta más viéndola el documental de TV ‘maravillas modernas’ que estando allí, ya que apenas ves nada y lo que realmente quieren transmitirte es que esa obra es el orgullo nacional de los egipcios. Es verdad que la electricidad allí es casi gratuita y que exportan a un montón de países…

Seguidamente fuimos a ver el obelisco inacabado donde te explicaban como trabajaban la piedra con maderas (interesante), aunque el obelisco en sí no tiene nada especial, simplemente es ver un obelisco partido por la mitad en el suelo y en la piedra original…
Regresamos al barco a recoger los bartulos y a despedirnos del personal, fue un momento triste, aunque recuerdo que en el camino al barco pasámos por un paso a nivel sobre las estropeadas y descuidadas vías del tren ¡Glup!, que me hizo pensar en la que nos habíamos metido ya que nos íbamos a ir en tren al Cairo en un par de noches, he hecho una foto, je je je.

Las fériles tierras de las Riberas del Nilo
Esa misma mañana se nos acababan todas las excursiones que incluía el crucero, así que tuvimos que buscarnos las habichuelas. Se acabó la buena vida del crucero. En ese momento se unió a nosotros un señor sudafricano nacido en Mozambique con quien hablábamos en Inglés (el tenía un acento muy cerrado) y a veces en portugués (yo en realidad le hablaba en gallego) y nos entendíamos muy bien. Hicimos muy buenas migas. Tras tantos años viviendo en Madrid y fuera de Galicia, era la primera vez que el gallego me servía para algo.

Casualmente un señor montado en una barca a motor, nos ofrecía llevarnos al poblado nubio a ver los cocodrilos, así que después de negociar con él y llegar a un acuerdo, nos llevó al poblado donde efectivamente había muchos cocodrilos con muy mala leche… los cocodrilos bebés los podías coger con la mano y acariciarlos los otros mejor no acercarse. En la travesía un niño pequeño cruzó el río hasta donde estábamos nosotros y se nos puso a cantar María de La O, para que le diéramos un euro…  Es curioso como un niño tan pequeño tiene la capacidad de diferenciar a lo lejos la nacionalidad de un turista.
En el poblado Nubio
Asúan era sin duda el lugar más caluroso de todo el viaje, daba la sensación de que nos estaban rociando con un lanzallamas, recuerdo que allí íbamos a estar dos días antes de tomar nuestro tren hacia El Cairo. Una de esas tarde fuimos a acompañar a la oficina de Egypt Air a Paolo, nuestro amigo de Sudáfrica que quería ir también al Cairo pero en avión. El caso (coincido con mi amigo que él pensó lo mismo) es que esa tarde fue realmente horrible, nunca había pasado tanto calor, de hecho ni siquiera había gente de allí por la calle, solamente nosotros (ya nos vale).

A la mañana siguiente fuimos a Abu Simbel en coche, salimos a las 3 de la mañana y el viaje duró unas 3 o 4 horas. Para ir a Abu simbel, tuvimos que unirnos a un convoy dirigido por el ejército, ya que (por lo visto) no se puede circular libremente por esas carreteras, o al menos no es nada recomendable, así que unos cuantos coches fuimos en fila india hasta Abu Simbel. Tras llegar a Abu Simbel, que está en la misma frontera con Sudán, visitamos el famoso templo, que en su día tubo su ubicación en un lugar distinto y que por culpa de la famosa presa de Asuán tuvo que ser trasladado piedra a piedra a este lugar.

Abu Simbel en la frontera con Sudán
Por cierto, la presa de Asuán es una de las mayores del mundo y es la que más agua almacena, ya que este lago tiene más de 300 Km. De longitud.  A la vuelta nuestro conductor nos puso una cinta de Michael Jackson (me encantó ese momento y ese pequeño guiño, ya que la muerte de Michael había sido muy reciente)…  Por cierto casi ningún coche tiene Cd o USB, me hacía ilusión subirme a aquellos coches, porque era como volver a los años 80, con cintas de casete, etc.  Es cierto que algunos coches llegan a ser peligrosos porque aparte de no tener sistemas de seguridad no es de extrañar que en medio del viaje la puerta se abra sola.

Aunque todavía me faltaba conocer los famosos taxis del Cairo, esos sí que son legendarios, ni más ni menos que los Peugeot 504 de hace 30 años.


Tras llegar a la estación de Asuán y subirnos al tren nocturno, comenzaría una nueva aventura sobre raíles, que todavía recuerdo y me fascinó, El tren al Cairo y en Nefertiti Class. ¡La que nos espera!

Mapa: Abu Simbel (Punto A) en la línea fronteriza que se puede apreciar abajo con el país de Sudán-


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viernes, 24 de julio de 2009

Sharm El Sheikh > Luxor


De Sharm El Sheikh a Luxor

Templo en Luxor
Tras levantarnos temprano y tal como habíamos quedado, allí estaba en la entrada del hotel, nuestro taxi esperándonos para llevarnos al aeropuerto de Sharm.
Llegamos sin ningún problema.
Nuestro vuelo duró poco más de 40 minutos, y lo que más me impresionó fue ver el Río Nilo con sus verdes orillas desde el avión, en medio del desierto un auténtico vergel que contenía las tierras más fértiles del planeta. El vuelo era con la compañía Egypt Air, y la verdad es que tanto el avión como los servicios a bordo fueron excelentes.

Tras aterrizar y recoger nuestro equipaje en el aeropuerto, salimos en busca de un taxi para ir al Hotel. Como ocurre en los demás lugares de Egipto, los conductores llegan a ser bastante pesados para negociar un buen precio. Allí todo se pacta antes de subirse al coche y conviene dejar todo muy claro… (lo digo por experiencia y porque ya he tenido alguna que otra movidilla)

Tras llegar al hotel, dejamos todos los bártulos y nos fuimos a inspeccionar la ciudad.
La verdad es que la sensación era muy triste porque allá donde mirases solamente veías pobreza.

Para movernos por el dowtown de Luxor lo hicimos en calesas tiradas por caballos, que es lo que se estila allí. El olor mezclado de los caballos y la suciedad es bastante molesto y repugnante, aunque en un par de días ya te acostumbras y no lo notas.
Algo que no puedo olvidar es como una niña nos siguió corriendo a nuestra calesa durante casi 1 kilómetro para que le diéramos dinero y mirándonos con cara de pena… además en agosto y con un calor insoportable. Es cierto que en algunos casos todo es teatro para dar pena al turista y sacarle dinero pero en este… no sé..

Las Puestas de Sol son espectaculares
De vuelta al hotel buscamos un lugar seguro para comer, ya que no había ningún lugar que tuviera un aspecto mínimamente decente. Fuimos al McDonalds, que recomiendo porque todo lo que comas allí independientemente de que este tipo de comida sea bueno o malo, te guste o no, te asegura que no te va a sentar mal. Además tienen Wifi gratis. En este McDonalds que tiene como 4 plantas, dispone de una de las mejores vistas del templo de Luxor.

Esa misma noche descubrimos un lugar que estaba cerca del Hotel y en la Ribera del Nilo en un complejo que llaman (creo) ‘La Cornishe’. Allí nos encontramos el Metropolitan y ciertamente nos sentimos muy a gusto, cenando algo y charlando.
Al día siguiente nos levantamos y tras un suculento desayuno en el Iberotel de Luxor (hotel que recomiendo), nos vino a buscar un señor que decía venir del crucero que habíamos contratado.

Hay que tener en cuenta que este señor, vino el día anterior a preguntar por nosotros y nos exigía que le pagásemos por adelantado una cantidad que no era la pactada. Tras ‘duras negociaciones’ conseguimos llegar a un acuerdo e hicimos lo que el nos dijo, pagar el adelanto… je je je!

En esa misma mañana, justo el día después de pagar el adelant, este señor nos vino a buscar en un taxi colectivo y fuimos al barco. Uau! ¡Qué pasada! Todo de madera y una decoración muy auténtica… Por fin estaba en el Río Nilo realizando uno de mis sueños…
Dejamos nuestras cosas en el camarote y nos llevaron de excursión al Templo de Luxor y Karnak.

Caminando por las calles de Luxor
Esa noche fuimos a dar una vuelta al centro de Luxor, serían sobre las 23 horas de la noche… Reconozco que al principio estábamos un tanto expectantes, ya que no había turistas por ningún lado y todo el mundo nos miraba. Me sentía raro y con cierto miedo porque no sabía que podría ocurrirnos, pero al final todo salió perfecto, una experiencia más, un paseo para recordar y la verdad es que gente en general es muy amable. Yo creo que allá donde vayas si no eres ostentoso, eres educado y respetuoso, no tendrás problemas. Allá donde fueres haz lo que viereses el requisito mínimo para viajar por el mundo.

He de decir que las cenas eran geniales y el servicio también y todo era como lo había imaginado siempre. En medio del Nilo, con unas puestas de Sol que nunca olvidaré y con la magia especial de Egipto en tierra de faraones.

Dormimos muy bien, y a la mañana siguiente  después de un suculento desayuno nos fuimos a visitar el templo de Hatshepsut (en el que los españoles han colaborado en la restauración de algunos elementos) y fuimos también a ver Los Colosos de Memnon.
Ese mismo día fuimos a ver el valle de los Reyes y de las reinas, bajando a claustrofóbicos pasadizos llenos de misterio, humedad y calor sofocante..

Regresamos al barco y empezó una nueva aventura esta vez más tranquila pero igualmente emocionante para los sentidos durante unos cuantos días…

Mapa: Luxor (Punto A), el Río Nilo y sus márgenes que conforman la tierra más fértil del mundo.


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jueves, 23 de julio de 2009

Aqaba > Nuweiba > Sharm El Sheikh


De Aqaba a Nuweiba y Sharm El Sheikh

Tras bajarnos del coche en Aqaba, nos despedimos de nuestros amigos. El puerto de Aqaba es bastante complicado y es muy recomendable ir con tiempo. Tras una larga caminata decidimos coger un taxi para ir a la terminal donde salía nuestro ferry con destino a Egipto.Ya en la terminal, validamos nuestros billetes (50 € y nos fuimos a una explanada a esperar. Todo estaba lleno de viejos sacos, maletas y bultos de toda clase. Había mucha gente y parecía que se iban a abrir las aguas e íbamos a ir todos en un éxodo masivo hacia la península del Sinaí. ¿Fue ahí donde se abrieron las aguas frente a Moisés?
Cruzar el Mar Rojo en Ferry es más que una aventura
Tras un par de horas esperando nos llaman a toda la multitud para subir al ferry… De repente ¡Sorpresa! Los policías al vernos con rasgos occidentales nos piden el pasaporte y al ver que somos españoles nos llaman y nos hacen subir primeros al autobús. ¿Por qué? -No lo sé, solo sé que todos nos miraban y yo me sentía incómodo con ese trato preferencial.Tras subirnos al ferry, comprobamos que estaba bastante descuidado, no había extintores (estaban solo las cajas de cristal que los contienen) y los asientos estaban con la espuma (o como se llame) completamente al aire.  Aún así eran bastante cómodos. -Sabía de antemano que no me iba a subir al Titanic, je je.
Me llamó mucho la atención que se veían carteles con look de los años 90 con mensajes en finlandés o un idioma similar (nos dimos cuenta enseguida que el barco hace un par de décadas hacía rutas por Finlandia) y los carteles seguían ahí, ¿Para que quitarlos?… Era simplemente genial.La gente estaba tirada en el suelo, todo el mundo se descalzaba, la verdad es que fue todo muy auténtico y éramos prácticamente los únicos occidentales. Nuestras butacas estaban al lado de los WC y claro, había colas constantemente, ya que los árabes se lavan todo el tiempo sistemáticamente para poder rezar.
Algo que me impactó fue que me levanté para dar una vuelta por el ferry y delante de mí iban tres señores con una brújula… si, se pararon de repente y empezaron a darse cabezazos contra el suelo…. Estaban rezando en dirección a La Meca. ¡Me pareció alucinante!
En aquel tiempo estaba presente la gripe A, he de decir que me agobiaba un poco ver a un montón de gente con mascarillas en un lugar herméticamente cerrado.
Cuando llegamos a Nuweiba recuerdo que tuvimos que esperar un montón de tiempo a que nos dieran nuestro pasaporte. También tuvimos que rellenar un cuestionario de salud bastante insólito.
Tras bajar del barco y llegar a la aduana, nos encontramos un montón de chatarra que estaba tirada por el suelo y aquel lugar era como estar en medio de un basurero.

Durante unos 200 km. la carretera a Sharm El sheik es así.
A pesar de la cercanía con Jordania y que ambos países son árabes, la sensación que tenía era que todo era diferente en Egipto… Los coches, la gente, el agobio a los turistas, pero me gustaba aquel sitio…
Allí en medio de tanta porquería y en un lugar no turístico en el que nadie hablaba inglés conocimos a Ahmed, un joven jordano que se quería ir de fiesta a Sharm El Sheik (Las Vegas de África) , justo a donde queríamos ir, a nosotros se nos unió un chico neoyorquino que quería ir a Dahab y que estaba un poco ’perdido’. Recuerdo que alucinaba con nuestras mochilas con ruedas del Decathlon.
Tras el regateo y subirnos en marcha a un coche (fue de película) de repente en medio de la carretera nos hacen bajar y subirnos a otro… el conductor se cruzó con otro y empezaron a discutir en árabe con lo que no teníamos ni idea de lo que decían… menos mal que íbamos con Ahmed y el hablaba árabe e inglés con nosotros que si no…
Tras un calor insoportable atravesando la península del Sinaí, llegamos a Sahrm El Sheik anochecer, el hotel era una gozada, y nosotros estábamos realmente cansados. A la mañana siguiente teníamos que coger un avión para ir a Luxor.  No pudimos disfrutar del mar de Sharm, que es por lo visto es tan bonito como un acuario.
Mapa: Nuweiba y Sharm El Sheikh


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miércoles, 22 de julio de 2009

Petra (Wadi Musa) > Wadi Rum Desert


De Petra a Wadi Rum Village/Wadi Rum Desert.

Wadi Rum, El desierto más bello del mundo. Un lugar que nunca olvidaré
El punto de partida fue Wadi Musa o el pueblo de Petra, tras la madrugadora visita del tesoro de Petra y la ciudad de los Navateos mi amigo Javi y yo volvímos al hotel donde habíamos quedado con un amable taxista nos llevó a Wadi Rum Village, el único lugar del desierto con un mínimo de civilización. En el viaje que duró poco más de una hora y media hicimos una parada técnica en la casa de un nuero suyo, donde vendían todo tipo de cosas. A mi me pusieron un pañuelo beduino que me ayudó bastante a combatir el calor. Tras unas espectaculares vistas desde la carretera hacia Aqaba, veo de repente los siete pilares de la sabiduría, a partir de ese momento presentí que el lugar que estaba a punto de visitar iba a ser realmente especial, y así sucedió.


En El Tesoro de Petra
Para llegar al campamento tuvimos que esperar en la casa del beduino que era el dueño del negocio (o eso parecía). Había dos voluntarias francesas que ayudaban a estas gentes a cocinar, y a más cosas que desconozco. Nos habían ofrecido una taza de té, y allí esperamos, ‘sentados’ en el suelo en una especie de colchón tomando té y hablando de la vida… El del taxi que se quedó con nostros hasta que nos llevasen al campamento nos contó que estaba jubilado y que había sido militar. Al poco rato aparece un chaval que como mucho podría tener 16 años, estaba totalmente dormido o drogado o no sé, pero tenía muy mala cara, más tarde lo pudimos corroborar, ya que se quedaba dormido entre las rocas y en ocasiones sobre el volante, menos mal que estabamos solos y que a pesar de no haber carreteras la posibilidad de chocar con alguien iba a ser casi nula.

La noche la pasamos en una jaima de beduinos y el transporte en el desierto fue en un 4×4 totalmente destartalado, que por cierto, arrancaba con un destornillador y que si va a pasar la itv en España, al dueño lo meten en la cárcel y sin fianza. A pesar de ello, creo que todo esto le daba cierto encanto a las excursiones. Visitamos lugares muy singulares, entre ellos varias y también lo que quedaba de la casa de Lawrence de Arabia.

Escribiendo en la arena
En este lugar al caer la noche, una fina capa de polvo acariciaba mis pies, la temperatura empezó a descender notablemente. En el campamento, al calor de una fogata y después de una cena de arroz con huevos y algo más que no recuerdo, me recosté y mientras escuchaba a un anciano del lugar cantando y tocando un instrumento de una sola cuerda contemplé atónito el inmenso mar de estrellas que tenía sobre mí…


Tuve la ocasión de disfrutar del silencio como muy pocas veces lo había hecho, a medida que iba avanzando la noche, se empezó a levantar un fuerte aire, que golpeaba fuertemente las lonas de mi haima. Sentí algo de miedo porque daba la sensación de que en cualquier momento ibamos a salir volando. Admito que tardé bastante tiempo en quedarme dormido pensando en que por allí podría aparecer cualquier tipo de animal inesperado o quien sabe que. Estaba en un lugar realmente extraño, lejano de cualquier atisbo de civilización y con una gente completamente extraña para mí. Aún así he de reconocer que ha sido una noche inolvidable y mágica...


En medio de la nada
Al amanecer hacía bastante frio, era una situación insólita y divertida sobre todo teniendo en cuenta que eran finales de julio.
Es curioso, pero en aquel lugar que estaba prácticamente para nosotros, nos encontramos a tres chicos también de Madrid, que habían coseguido alquilar un coche en Amán para ir a Aqaba, que era nuestro destino para subirnos a un Ferry con destino a Nubeiwa – Sharm-El-Sheik en Egipto. El viaje a Aquaba fue rápido y sobre todo divertido, ya que fuimos los cinco con maletas incluídas en un coche chino de imitación (en Jordania había muchos) pasando ciertos apuros sobre todo al pasar los diversos controles de seguridad que había en la carretera.






Mapa: Petra (Punto A)


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martes, 21 de julio de 2009

Jerusalén > Petra

De Jerusalén/ Hussein Bridge Border a Mar Muerto y Petra.

Cúpula de La Roca y Antenas parabólicas en JRS
Nos levantamos muy temprano y fuimos hasta el lugar donde salían los minibuses para ir a Allenby Bridge… Recuerdo que era casi enfrente o muy cerca de la puerta de Damasco.
Los minibuses estaban bien, pero era una sensación muy extraña ya que eramos los únicos occidentales y los que venían con nosotros eran muy serios, además el conductor tenía muy malas pulgas.

Una vez en la frontera pues lo mismo que a la entrada, bastantes controles aunque es verdad que se hizo menos pesado.

Cuando cruzamos la frontera y entramos en Jordania, vimos la posibilidad de alquilar un coche. Al final decidimos que no sería una buena idea. A todo esto ya ibamos un poco mal de tiempo, ya que teníamos que ir al aeropuerto a ver si habían llegado nuestras maletas y luego ir al Mar Muerto y dormir en Petra.

Con una chica Japonesa que se unió a nostros nos fuimos al aeropuerto, y al llegar la primera decepción. Nuestras maletas no estaban. El día anterior había hablado con un amigo que trabaja en Iberia y me había comentado que las maletas viajaban vía Amsterdam. Cuando pronuncié el nombre de esta ciudad Holandesa todo se solucionó a pesar de volver a pasar trámites burocráticos, controles, etc.. Definitivamente Jordania es un poco desastre en cuanto la gestión de cualquier trámite.
Una vez con las maletas, nos recargamos de energía y nos fuimos al Mar Muerto. Según íbamos bajando de nivel, el calor empezaba a ser insoportable.

De nuevo con un conductor que nos quería llevar a un lugar que no era el que nosostros habíamos pensado, nos bajamos del coche y llegamos al Resort Mowenpick Hotel, un lujazo que nos costó unos 45 € al cambio y donde comimos, nos bañamos y disfrutamos de las magníficas instalaciones del complejo.

Otro de los edificios emblemáticos en Jerusalén
El Mar Muerto es el punto más bajo del planeta con unos 460 metros (creo recordar) por debajo del nivel del mar. Es un lugar único e insólito en el mundo. Tras las 3 horas que allí estuvimos, y teniendo el cuenta las condiciones de cansancio y calor sofocante con la que había llegado me llené de repente de vitalidad y energía.
¿Serán las famosas propiedades curativas de este mar? En todo caso hay un grave riesgo de que en pocos años este peculiar mar se seque por completo...
Volvímos a negociar un conductor para ir a Petra, por la famosa autopista del Mar Muerto. Esta vez el conductor que nos tocó era un poco tacaño no quería poner el aire acondicionado y cuando conseguimos que lo pusiera, apagaba el aire cada vez que tenía que subir alguna cuesta.
El viaje fue se me hizo muy largo, no recuerdo exactamente los kilómetros que había entre El Mar Muerto y petra pero creo que tardamos unas 4 horas.

Una vez que llegamos a Petra y dejamos las cosas en nuestro Hotel (bastante más cutre de lo que esperábamos) nos fuimos a cenar a un restaurante del pueblo. El pueblo de Wadi Musa no tiene nada que ver, es bastante feo y tiene un montón de cuestas muy pronunciadas. La verdad es que cuesta imaginar que en ese lugar está escondido el magnífico tesoro de Petra.
En el coche hacia Petra
Tras la cena fuimos caminando hacia el Hotel que si bien era cutre, estaba al lado de la entrada al complejo de lo que se denomina la ciudad de los Navateos. Esa misma noche queríamos haber ido al lugar para ver el espectáculo de las velas, pero eso solo lo hacen 3 días alternos a la semana, no recuerdo muy bien que días eran)
A la mañana siguiente y tras un desayuno nefasto fuimos como Indiana Jones en busca del Tesoro… Es una auténtica maravilla, con razón es una de las nuevas maravillas del mundo. Tras pagar la entrada y caminar 1 kilómetro más o menos vimos ante nuestras narices la fachada del tesoro.

El lugar es relamente auténtico y las personas que ves por allí también. En la siguiente foto con un lugareño, me gustaría destacar que en general son personas muy sencillas y muy amables.


Seguimos caminando por el poblado de los Nabateos, auténticos maestros a la hora de construir esculpiendo las rocas. A las 10 de la mañana tras venir de las escalinatas del Monasterio nos volvímos porque el calor enpezaba a hacer mella y además nos venía a buscar al hotel un conductor que nos llevaría a Wadi Rum. Estaba a punto de ver uno de los lugares más bellos que jamás había visto.
Piscina con el Mar Muerto al fondo

Mapa: Jerusalén (Punto A)

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lunes, 20 de julio de 2009

Amán > Allenby / Hussein Bridge Border > Jerusalén

De Ammán a Allenby / Hussein Bridge Border – Jerusalén

Cruce de carreteras entre el Mar Muerto e Israel
Llegar a Jerusalén no fue nada fácil, en nuestro caso, íbamos desde Amán (Jordania) en donde habíamos quedado con un conductor que nos dejaría en la parte jordana de Allenby / Hussein Bridge border, después de pasar varios check points y tediosos controles de seguridad (sobre todo en el lado israelí). Para poder pasar todos estos Check Points, lo primero es ir con tiempo y no tener prisa, ya que la experiencia puede durar muchas horas. Colas infinitas, caos y en ocasiones sustos son la tónica general de este paso fronterizo sobre el Río Jordan. He de decir que los ciudadanos de la Unión Europea ibamos por colas VIP y si tardamos menos tiempo era simplemente porque apenas había gente europea, aunque en todo caso se llega a hacer insoportable y en ocasiones angustioso. Una vez fuera de las aduanas y zonas de control nos subimos a un minibús que nos dejaría en el centro de Jerusalén. A la altura de Ramallah suelen hacer un control exhaustivo de quien viaja, en este caso el chófer que nos llevaba a la ciudad Santa, con gesto tosco nos invitó a sacar los pasaportes en un inglés-hebreo que no había manera de comprender y en un tono con cierto desprecio… En la parada con metralleta en mano, un muchacho joven que se sube al minibús nos va registrando uno por uno… En fin, aunque lo mejor es no ponerse nervioso, la situación no es nada agradable, aunque al final te acabas acostumbrando.

Check Point Allenby Bridge
Una vez en Jerusalén, buscamos nuestro hotel, que estaba en una especie de colina cerca del Monte de los Olivos. La parte donde estábamos era clarlamente palestina y allí no se veía a nadie cristiano, judío u ortodoxo. La ciudad en sí no es muy grande y tardamos poco en llegar andando a la Ciudad Vieja, donde entramos por la mítica Puerta de Damasco, tras el lío inicial de no saber si estabamos en el barrio judio, armenio, cristiano o musulmán, fuimos sorteando callejuelas llenas de zocos donde se vendían todo tipo de frutas, souvenirs, etc.

La sensación de estar en un lugar tan conflictivo debido a que tanto para judíos, musulmanes y cristianos es un lugar de referencia compartida no tiene precio y la inseguiridad se palpa en el ambiente. Según los judíos allí está el Arca de la Alianza y el Reino de Israel tiene su capital según el rey David, además del Templo de su hijo Salomón. Según los Cristianos, la resurrección de Jesús, el calvario y el Santo Sepulcro, considerado el lugar más sagrado del cristianismo. Y según el Islam, ya antes de que los musulmanes tuvieran que rezar orientados a La Meca, se rezaba hacia Jerusalén, considerada ciudad sagrada.
Tras caminar incansablemente por la parte superior de la muralla, que en sí no tiene nada en especial, fuimos al Muro de las lamentaciones, un lugar especial para los judios. Para poder acceder a la explanada es obligatorio ponerse una ‘quipá’ sobre la cabeza. Si se quiere pedir un deseo y de paso ‘lamentarse por algo mal hecho’ es recomendable llevar lapiz y papel. En el muro, la separación que hay entre las piedras están llenas de papelitos doblados con deseos.
Tras una agotadora caminata por las calles de la ciudad vieja, fuimos a la parte judía, claramente occidental, donde las tiendas de moda y pubs estilo europeo abundaban por todas partes. En esta parte judia, no se veía a ningún musulmán.

De noche, de camino al hotel, no tuvimos problemas para llegar andando. Varios niños se abalanzaban sobre nosotros para que les hicieramos fotos y luego verse en el display.
a la mañana siguiente de vuelta a Allenby bridge para llegar a Jordania e ir al Mar Muerto.

DATOS PRÁCTICOS

Población de Jerusalén: 800.000 habs.

Altura: 630 metros.

Metro, NO /Trenes, NO/Aeropuerto, NO (Tel-Aviv)

Idioma: Hebreo, Árabe (en Área Palestina), Inglés

CONSEJOS

Hay que tener claro y distinguir en que parte de la ciudad nos encontramos, nada tiene que ver la parte judía con la musulmana, cristiana o la armenia.

Es obligatorio usar una quipá para acceder al muro de las lamentaciones. (Se puede obtener una de papel-cartón gratutitamente en la explanada que da acceso al muro)

En la frontera es preferible escoger la opción de que el sello de entrada al país sea en un papel aparte, si en el futuro se pretende visitar algunos países de Oriente Medio como Siria, Líbano, etc…

Mapa: Allenby Bridge /Hussein  Border (Punto A)


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domingo, 19 de julio de 2009

Madrid > Amán

De Madrid a Amán.

El vuelo salía a las 12:00 horas aproximadamente, si bien había vuelos directos desde Madrid casi a diario, escogimos la opción de ir vía Barcelona (aunque viva en Madrid) porque simplemente llegabamos antes y nos costaba 50 € menos. No recomiendo esta opción (la de hacer escala con menos de dos horas de tiempo) ya que nuestro equipaje principal se perdió y tuvimos bastantes problemas para recuperarlo. Lo que pretendo transmitir es que cuando no hay demasiado tiempo entre los vuelos es muy fácil que ocurra esto….

Con nuestro conductor en las vigiladas calles de Amán...
El vuelo duró unas 5 horas y la verdad, he de decir que los aviones de Royal Jordania son de lujo si los comparamos con los de Iberia. El viaje muy cómodo (teniendo en cuenta que no me gusta nada volar). La aventura comienza en el mismo aeropuerto de Amán (Queen Alia), donde al llegar tuve la sensación de regresar al pasado unos 20 años… Los trabajadores fumaban en sus puestos de trabajo y la falta de organización estaba presente. La sorpresa vino cuando en la cinta transportadora no venían nuestros equipajes… En fin, nos dijeron que pasaramos en un par de días por el aeropuerto a ver si tenían noticias de ellas, menos mal que llevábamos cosas imprescindibles en nuestros equipajes de mano, sobre todo mi amigo que llevaba más cosas que yo.
Cuando salímos del aerpouerto vino mi primer ‘impacto’: Un montón de señores vestidos con ropas muy diferentes a las nuestras y con taxis bastante obsoletos ofreciendo sus servicios para llevarte a la ciudad, mucho jaleo y poco respeto entre ellos. Mientras casi ya habías llegado a un acuerdo con uno de ellos, había otro que te hacía señas para que te fueras con el… Ya subidos en el taxi, vamos por la ‘autopista’ de entrada a Amán, gente en medio de la calzada, adelantamientos muy peligrosos, y nuestro conductor fumando a la vez que hablaba por teléfono y cometía todo tipo de infracciones. Me pareció muy divertido y me dí cuenta que estaba en otro mundo, justo lo que yo quería.
Después de hacernos el lío y dejarnos en otro lugar que no era el pactado, fuimos andando y llegamos al hotel. Se llamaba Toledo Hotel, ¿curioso verdad? Lo cierto es que el hotel estaba muy bien. Una vez que dejamos todo en la habitación, bajamos a la calle, reconozco que también me llamó mucho la atención la falta de aceras y el aspecto de que todo estaba bastante destartalado y descuidado. Vimos al otro lado de la calle una especie de pzzería y decidimos comernos una sentados en la calle (muy rica y muy barata comparando los precios con España). Fue bastante curioso, ya que al lado de nosotros estaba un señor sentado en lo que sería el asiento de un viejo coche pegado a su pequeño local. -Debo decir, que era la primera vez que viajaba fuera de occidente…

Esa misma noche nos encargamos de contratar un chófer que nos llevaría a King hussein Bridge para pasar a Palestina e Israel. A pesar de los nervios del día siguiente, dormimos bastante bien. El desayuno en el hotel estaba bien y tal como habíamos quedado nuestro conductor, estaba allí esperándonos. Tras el desayuno emprendemos nuestra marcha hacia Jerusalén, tan cerca en distancia y tan lejos por lo complicado que es llegar.
Saliendo de Amán, que es una ciudad más bien grande con 2 millones de habitantes, conseguimos encontrar un cajero y enfrente del mismo un edificio típico de allí que se llamaba Madrid Building. Tras abandonar la capital Jordana, atravesamos unas carreteras con bastantes curvas, sobre todo a la altura del monte Nebo (que estaba muy cerca) y que fué donde Moisés divisó la tierra prometida… Es tremendamente fascinante ver que aquella extensión de tierra estéril sea una de las principales casuas del enfrentamiento judio-palestino y que el mundo esté enfrentado.
Datos prácticos sobre Ammán (Jordania)
Duración vuelo Madrid Ammán: 5 horas.
Población de Ammán > 1.900.000 habs.
Metro, NO / Trenes, NO
Idioma: Todo el mundo habla Árabe y algunas personas hablan también inglés.
Altitud, 850 metros.
Consejos
Los taxistas en general son bastante caraduras, hay que tener cuidado de que nos dejen donde queremos ir. Son bastante despistados y se saltan muchas normas.
El tráfico es además de intenso muy caótico. Cruzar la calle es toda una aventura. El nivel de polución es bastante alto como en todas las ciudades de Oriente Medio.

Mapa: Ammán, Jordania (Punto A)


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Siguiente capítulo: Ammán > Jerusalén

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