sábado, 25 de julio de 2009

Luxor > Kom Ombo > Edfu > Río Nilo > Abu Simbel > Asuán


De Luxor a Kom Ombo, Edfu, Río Nilo , Abu Simbel  y Asuán

Qué bien se está en el barco… Ciertamente es más que recomendable. A pesar del calor, ha merecido la pena. La mayoría de los monumentos que íbamos a visitar estaban muy próximos al Río Nilo, y no es de extrañar, ya que toda la vida tanto en el antiguo Imperio Egipcio como el país árabe que es hoy en la actualidad transcurre en este río que es el más largo del mundo.

Templo de Hatshepsut en Luxor
Visitamos en el Templo de Horus en Edfu y también estuvimos en Kom Ombo. A pesar de que te acabas acostumbrando a ver tantos templos y construcciones de los antiguos egipcios, no dejaba de sorprenderme una y otra vez. Me sentía increíblemente afortunado por estar allí y ver con mis propios ojos todo aquello.

Me llamó mucho la atención el nilómetro, que era un lugar donde medían las crecidas del Río, así como las esclusas donde cambiábamos de nivel y ‘remontábamos’ el río. Los pueblecitos que veíamos desde el barco durante nuestra travesía tenían mucho encanto.
Los atardeceres eran simplemente espectaculares, recuerdo que un momento crucial fue cuando nos cruzamos con el mítico Sudán, que es el más antiguo y emblemático barco que cruza el Nilo… Ahí estaba con su belleza, encanto y esplendor,  adornando el paisaje como si de un decorado cinematográfico se tratase. En este barco se rodó una película de Agatha Christie.

Vista del barco Sudán.
El barco era como un lugar donde te quedarías a vivir para siempre y las orillas del Nilo las vistas que desearías ver toda la vida cada vez que te asomases a la ventana de tu casa. Fueron cuatro días y tres noches inolvidables. Tras llegar a Asuán y dormir allí en el mismo barco o ‘motonave’ como le llaman allí, fuimos a visitar más templos, uno de esos templos era el de Philae (el de la Diosa Isis), que para llegar al mismo tuvimos que ir en un barco pequeño en el que daba la sensación que en cualquier momento se iba a hundir por lo inestable que parecía y porque estaba lleno hasta los topes.

Después de esa visita nos llevaron a ver la presa de Asuán, que la verdad se disfruta más viéndola el documental de TV ‘maravillas modernas’ que estando allí, ya que apenas ves nada y lo que realmente quieren transmitirte es que esa obra es el orgullo nacional de los egipcios. Es verdad que la electricidad allí es casi gratuita y que exportan a un montón de países…

Seguidamente fuimos a ver el obelisco inacabado donde te explicaban como trabajaban la piedra con maderas (interesante), aunque el obelisco en sí no tiene nada especial, simplemente es ver un obelisco partido por la mitad en el suelo y en la piedra original…
Regresamos al barco a recoger los bartulos y a despedirnos del personal, fue un momento triste, aunque recuerdo que en el camino al barco pasámos por un paso a nivel sobre las estropeadas y descuidadas vías del tren ¡Glup!, que me hizo pensar en la que nos habíamos metido ya que nos íbamos a ir en tren al Cairo en un par de noches, he hecho una foto, je je je.

Las fériles tierras de las Riberas del Nilo
Esa misma mañana se nos acababan todas las excursiones que incluía el crucero, así que tuvimos que buscarnos las habichuelas. Se acabó la buena vida del crucero. En ese momento se unió a nosotros un señor sudafricano nacido en Mozambique con quien hablábamos en Inglés (el tenía un acento muy cerrado) y a veces en portugués (yo en realidad le hablaba en gallego) y nos entendíamos muy bien. Hicimos muy buenas migas. Tras tantos años viviendo en Madrid y fuera de Galicia, era la primera vez que el gallego me servía para algo.

Casualmente un señor montado en una barca a motor, nos ofrecía llevarnos al poblado nubio a ver los cocodrilos, así que después de negociar con él y llegar a un acuerdo, nos llevó al poblado donde efectivamente había muchos cocodrilos con muy mala leche… los cocodrilos bebés los podías coger con la mano y acariciarlos los otros mejor no acercarse. En la travesía un niño pequeño cruzó el río hasta donde estábamos nosotros y se nos puso a cantar María de La O, para que le diéramos un euro…  Es curioso como un niño tan pequeño tiene la capacidad de diferenciar a lo lejos la nacionalidad de un turista.
En el poblado Nubio
Asúan era sin duda el lugar más caluroso de todo el viaje, daba la sensación de que nos estaban rociando con un lanzallamas, recuerdo que allí íbamos a estar dos días antes de tomar nuestro tren hacia El Cairo. Una de esas tarde fuimos a acompañar a la oficina de Egypt Air a Paolo, nuestro amigo de Sudáfrica que quería ir también al Cairo pero en avión. El caso (coincido con mi amigo que él pensó lo mismo) es que esa tarde fue realmente horrible, nunca había pasado tanto calor, de hecho ni siquiera había gente de allí por la calle, solamente nosotros (ya nos vale).

A la mañana siguiente fuimos a Abu Simbel en coche, salimos a las 3 de la mañana y el viaje duró unas 3 o 4 horas. Para ir a Abu simbel, tuvimos que unirnos a un convoy dirigido por el ejército, ya que (por lo visto) no se puede circular libremente por esas carreteras, o al menos no es nada recomendable, así que unos cuantos coches fuimos en fila india hasta Abu Simbel. Tras llegar a Abu Simbel, que está en la misma frontera con Sudán, visitamos el famoso templo, que en su día tubo su ubicación en un lugar distinto y que por culpa de la famosa presa de Asuán tuvo que ser trasladado piedra a piedra a este lugar.

Abu Simbel en la frontera con Sudán
Por cierto, la presa de Asuán es una de las mayores del mundo y es la que más agua almacena, ya que este lago tiene más de 300 Km. De longitud.  A la vuelta nuestro conductor nos puso una cinta de Michael Jackson (me encantó ese momento y ese pequeño guiño, ya que la muerte de Michael había sido muy reciente)…  Por cierto casi ningún coche tiene Cd o USB, me hacía ilusión subirme a aquellos coches, porque era como volver a los años 80, con cintas de casete, etc.  Es cierto que algunos coches llegan a ser peligrosos porque aparte de no tener sistemas de seguridad no es de extrañar que en medio del viaje la puerta se abra sola.

Aunque todavía me faltaba conocer los famosos taxis del Cairo, esos sí que son legendarios, ni más ni menos que los Peugeot 504 de hace 30 años.


Tras llegar a la estación de Asuán y subirnos al tren nocturno, comenzaría una nueva aventura sobre raíles, que todavía recuerdo y me fascinó, El tren al Cairo y en Nefertiti Class. ¡La que nos espera!

Mapa: Abu Simbel (Punto A) en la línea fronteriza que se puede apreciar abajo con el país de Sudán-


Ver mapa más grande 

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