viernes, 30 de julio de 2010

Trekking en los Himalayas, rumbo al Annapurna Base Camp

Aquñi comienza el Trekking de los Annapurnas.
Salir de Katmandú fue más fácil que entrar, a pesar que para hacer vuelos nacionales, nos registraron de arriba a abajo y nos hicieron pasar por varios arcos de seguridad en las mismas escalerillas de la avioneta. Los billetes los habíamos comprado ese mismo día por varias recomendaciones, y también es destacable que en Nepal, hasta los billetes de un vuelo son negociables y hay que negociarlos. De los casi 100 $ que nos pedían en un principio, pudimos dejarlo en 40 $ cada uno. Tras subirnos en el minibús que nos acercaría a la pista donde se encontraba la avioneta, todos empezamos a coger pole-position para ser los primeros en subirnos y poder sentarnos a la derecha del aparato y así poder ver los Himalayas, el Everest, etc. Había 16 plazas y en realidad no hubo mucho problema porque iba casi vacío. El vuelo duró poco más de media hora y fue bastante tranquilo, teniendo en cuenta que es uno de los lugares del mundo más complicados para volar y donde los pilotos son auténticos maestros.
Fue emocionante aterrizar en Pokhrara, a un aeródromo donde solo vuelan avionetas y de tamaño minúsculo.
Le negociación de un taxi fue bastante fácil.
En Delhi causalmente conocimos a unos chicos españoles que nos habían hablado de un chico gallego que estaba Pokhara establecido y que tenía un hotel, así que fuimos hacia aquel lugar (al final es cierto que los gallegos estamos por todas partes).

En un Puente Tibetano
Tras llegar a aquel sitio, conocimos a Ricardo, que era el dueño del hotel. Tras contarle nuestro periplo por la India y Nepal, y que teníamos la intención de hacer el trekking del campo base del Annapurna, nos animó a hacerlo y tras una media jornada de reflexión, partimos al día siguiente hacia Nayapul, para iniciar desde allí el trekking hacia el campamento base de Annapurna. Esa tarde paseamos por los alrededores del lago, donde hay además de varios cafés y restaurantes de tipo occidental, numerosas tiendas relacionadas con tido tipo de material de montaña. Evidentemente compramos varias cosillas que nos vendrían bien para el trekking. Además de las compras, tuvimos que hacernos un par de fotos para poder sacar el permiso y poder acceder al 'Annpurna conservation Area' y sacarnos de paso unos eurillos a los occidentales que van por ese lugar (sobre todo españoles).
Al día siguiente nos vamos con Babú, quien sería nuestro guía por el trekking.
El circuito al Campo Base de Annapurna, tiene como punto de partida Nayapul, donde llega la carretera y donde se sella el permiso especial para hacer el trekking. A partir de allí comienza hasta la fecha la mayor aventura de mi vida.
Empezamos a caminar primero sobre plano, atravesando lugares espectaculares como arrozales, rápidos, ríos, jungla, etc. A nuestro paso nos encontrábamos personas realmente peculiares. Tras unas cuantas horas caminando sin descanso, empezamos a subir y bajar escaleras, las cuales eran bastante incómodas ya que el tamaño de los escalones no era homogéneo. Yo ya estaba empezando a estar cansado, pero cansado de verdad. (aquello no era nada comparado con lo que se avecinaba).
Es una zona muy verde y húmeda.
Tras un día agotador de Caminar, subir escaleras y soportando altas temperaturas en una humedad relativa bastante alta, llegamos a Ghandruk.
Gandruk se podría decir que el pueblo o aldea más 'civilizado' de la zona, ya que cuenta con un teléfono y linea eléctrica, tienda, agua caliente en los lodges y otras comodidades.
Aquella noche estábamos todos realmente cansados, así que después de una cena nos acostamos. Por la noche me desperté por una fuerte tromba de agua, que por lo visto suele ser habitual en toda la zona debido a los monzones.

A la mañana siguiente nos habíamos levantado a las 5:00 h y continuamos nuestro camino, dejando nuevamente a nuestro paso, lugares alucinantes con gentes muy especiales. Esa misma tarde recuerdo que comimos en un lugar que estaba rodeado de marihuana por todas partes. Durante toda esa jornada se puede decir que el día fue soleado y apenas llovió. Alrededor de las 18 horas aproximadamente llegamos a Chomrong, que para mí fue el más acogedor de todos y donde tuve la sensación de viajar en el tiempo varias décadas atrás.
Arrozales en el comienzo de la ruta.
Al anochecer y después de cenar estuvimos sentados en el porche de la casa, hablando y disfrutando de aquel momento. Algo que me sorprendió fue la gran cantidad de mosquitos que podría haber en aquel lugar sobre todo al anochecer, y es que la bombilla que nos estaba alumbrando estaba completamente opcaca por una nube de mosquitos que volaban alrededor de ella. Admito que cuando ví aquella nube de mosquitos, lo primero que pensé fue en la Malaría, y aunque estuviese tomando la pastilla que lo previene, no debía preocuparme porque a partir de 1200 metros nos puede vivir el mosquito anófeles (portador de la Malaria).
Llegar a Himalaya como auténticos muertos vivientes, fue quizás una de las cosas que más esfuerzo me ha costado a lo largo de mi vida, nunca pude imgainar que el ser humano puede soportar tanto sufrimiento acompañado de un desmoralizamiento extremo. La lluvia era intensa, algunas sendas había variado debido a las lluvias monzónicas... Estábamos tan desmoralizados y agotados que ver corrimientos de tierras de la noche anterior y zonas de elevado peligro ya no nos afectaba. A partir de Chomrong, los puentes tibetanos ya no son seguros, y en la mayoría de los casos son un par de troncos mal puestos.
Había muchas cascadas y torrentes de agua.
A medida que vas subiendo los pocos lugares que se atraviesan están más desiertos y no hay agua caliente, ni luz eléctrica y apenas hay comodidades.
Esa misma noche, llegamos al punto (yo creo) más duro de todo el trekking. En aquel lugar coincidimos con una decena de personas provinientes de todas partes del mundo. Teníamos ante nosotros un gran problema, ya que no teníamos ropa seca y allí no había manera alguna de calentar nuestras prendas. La humedad y el frío era extremo. A la hora de cenar, la comida no estaba muy caliente y en el comedor estábamos todos reunidos para poder 'calentar' aquel lugar tan desolado, frío e incompatible con la vida.
Después de cenar, nos fuimos a la 'cama' o al catre, porque aquello era cualquier cosa me nos una cama. Tuvimos que dormir vestidos y con la ropa mojada.
Tras una noche bastante lamentable, a la mañana siguiente unos de los trekkers con los que habíamos coincidido nos cometaron que durante la noche, tenían varias leeches (sanguijuelas), colgadas del techo a la altura de la cabeza para tirarse sobre la victima. Sobre las sanguijuelas habría que hacer un capítulo aparte.
Tener equilibrio es muy importante. La ruta cada vez es peor.
Tras aquella fatítidica noche, en la que en vez de descansar, lo que habíamos conseguido era cansarnos más continuamos con nuestro camino hacia el MBC (Macchapuchare Base Camp).
La altura ya era superior a 3000 metros y se empezaba a notar el cansancio no solo de todo el trekking sino también la falta de oxigeno. Estabamos completamente desmoralizados y pensábamos que aquel campamento base iba a ser aún peor que el de Himalaya.
Fue una grata sorpresa llegar al MBC, ya que a pesar de la altura, 3700 metros, el lugar era bastante acogedor y las vistas eran incomparables. El responsable de aquel lugar era un chico de Chomrong (pequeño poblado Sherpa que comenté anteriormente que está a 2 días de Nayapul y a 2 de MBC). El chico fue muy atento con nosotros y nos trató como reyes. Eramos los únicos en aquel lugar. Por un módico precio puso un calentador de queroseno debajo de la mesa y pudimos calentar todas nuestras prendas. La cena estaba muy rica y pudimos dormir 'caliente' una siestecita.
En Deurali hecho polvo...
Algo que siempre nos llamaba la atención era que los guías siempre dormían fuera de los barracones donde lo hacían los trekkers, y siempre ayudaban a cocinar a los dueños o responsables de los Lodges.
Auqella noche fue mejor que la anterior, y al amanecer nos dirijimos al ABC (Annapurna Base Camp) y lograr nuestra meta.

No había demasiada distancia al ABC y el desnivel eran de unos apenas 500 metros de altura, si bien hay que tener en cuenta que según vas subiendo el cansancio y la falta de oxigeno aumenta exponencialmente. Todos teníamos el mal de altura, y es que a pesar de que íbamos preparados y nos habíamos ido acostumbrando poco a poco, nadie está exento de tener algún susto.
Fuimos caminando y David parecía una cabra montesa, había sacado las fuerzas no se de donde. Yo en cambio ese día estaba realmente mal. A escasos metros del 'cartelito' me decidí a hacer fotos y al levantar los brazos se me empezaron a quedar dormidos... me empecé agobiar bastante porque no era el mejor lugar para tener un problema de salud.

Llegando al ABC (Annapurna Base Camp)
Conseguimos llegar y subir al ABC, donde nos tomamos un té para entrar en calor y donde estuvimos merodeando por el lugar durante una media hora. yo ya estaba deseando bajar porque seguía con los brazos dormidos y estaba un poco mareado. Tal y como había leído en libros y me había informado a medida que íbamos bajando me empecé a encontrar mejor. De repente me empecé a llenar de fuerzas, por el logro que había conseguido y porque lo que quedaba era volver, y aunque la tendencia era ir bajando, no nos libramos de algunas subidas de escaleras como la de Chomrong, en la que el agotamiento físico era similar como cuando ibamos al principio. Esa noche dormimos en Bamboo, y lo cierto es que no fue un lugar cómodo ya que además de un poco bordes todavía estábamos a una altura considerable y lejos de la civilización.

Al día siguiente, más de lo mismo, deseando llegar a nuestro destino. La temperatura había subido y el camino desde Chomrong, había variado, volvimos por otro lugar diferente a Nayapul. Fuimos a Landrukh, un lugar de lo más aconsejable y con un lodge realmente bonito.
Nunca había llegado tan alto... 4130 m
Esa noche dormimos muy bien, pudimos por fin ducharnos con agua caliente. El baño y la ducha era un poco incómodo pero para nosotros era como estar en un palacio. Por fín podíamos cargar nuestros móviles.... En fín, aquello era genial.

A la mañana siguiente fuimos hacía Nayapul, volvimos a pasar por la jungla, y lugares alucinantes como una pequeña escuela en la que a nuestro paso pararon las clases y nos presentaron a los niños. Tras unas cuantas horas en las que ya no había escaleras, llegamos a Nayapul casi corriendo. Teníamos tal vitalidad que aquello no era normal. Al llegar al pueblo, nuestro sherpa entrega nuestro carnets de acceso al área reservada y los ella, dándonos nuestra acreditación de haber llegado al Annapurna Base Camp.
Por fin en Nayapul, vimos una carretera, civilización, coches... Destartalados eso sí, pero había coches y los móviles tenían cobertura.
El regreso al hotel donde nos habíamos alojado fue casi una fiesta, y al llegar a Pokhara nos fuimos directamente a que nos dieran masajes sobre todo en los pies.
Durante dos días que estuvimos en Pokhara estuve hecho polvo por completo, tras haberme relajado, me empecé a sentir cansado en extremo y dar un paseo de 10 minutos al lago, llegaba a extenuarme.
Algunos puentes tenían 'sorpresita'
Llegaba la hora de volver a Katmandú, y lo hicimos como vinimos, en avioneta. Otro vuelo emocinante y otra vez al ruido y contaminación de Katmandú.
Una vez en Katmandú, agotamos un par de días visitando lugares típico de los Nepalíes, yo seguía muy cansado, pero mucho... Una de esas noches, cenando en un restaurante, comentzó a llover de tal manera que se inundó el local de agua hasta casi las rodillas, fue una situación divertida, rocambolesca y bastante engorrosa. Uno de esos días casi perdidos debido al cansancio, lo dedicamos a la embajada de la India en Nepal, ya que nos habían dicho que teníamos que ir a la embajada de India previamente si queríamos volver a entrar en Delhi. Tras unas cuantas horas de espera bajo la lluvia, nos informaron que no era necesario ir allí, y que el pasaporte que dan de 6 meses y de múltiples entradas permite entrar y salir varias veces sin mayor problema. Llegaba el final del viaje, con lo que volvimos a Delhi, y allí un dia entero esperando en la salida de la terminal porque salimos y no nos dejaron entrar (a pesar de que teníamos que hacer transfer). Por lo visto solo dejan entrar tres horas antes del vuelo. Estábamos completamente indignados. Finalmente y tras esperar un retraso de 5 horas, cogemos el avión de regreso a Madrid, en este caso vía Qatar en vez de Estaumbul...
Y tras 15 horas llegamos por fín a Madrid.
Conmigo traía un montón de recuerdos imborrables y alucinantes de un viaje que jamás olvidaré y recomendaré a pesar de las dificultades que haya tenido en el mismo.
Namasté...  नमस्ते


miércoles, 28 de julio de 2010

Por fin en Katmandú, a recorrer Nepal...

En un Templo Budista
El vuelo desde Delhi no duró más de una hora y media. La llegada fue puntual y si en algo se parecen en Nepal con la India son los excesivos controles de seguridad. Tras salir de la terminal internacional de Tribuvan, comienza la carrera por tomar un taxi e ir al centro de la ciudad para conseguir un hotel (no teníamos nada reservado), Tras llegar a Thamel, conseguimos una habitación bastante económica en un Hotel poco recomendable... brevemente diré por qué  no volverían aunque me pagasen por ello.
Tras dejar los petates en el Hotel o en aquel lugar donde íbamos a pasar la noche... nos fuimos a conocer la céntrica zona de Tamel de la capital nepalí. A priori estaba más limpio (al menos esta parte)  que otros lugares que habíamos visitado en India. Marta consiguió una habitación en otro lugar que al parecer estaba bien. Tras reunirnos con ella, comenzámos nuestras primeras visitas al bullicioso barrio de Tamel.
Comímos en un restaurante bastante popular de allí el cual no recuerdo y que estaba situado en la azotea de un edificio. la comida estaba bastante bien.
Esa misma tarde David y yo fuimos a un auténtico templo budista que está en el centro de Katmandú en el que muy amablemente nos invitaron a entrar y nos invitaron también a girar un molinillo gigantesco dentro del cual estarían cientos de plegarias envueltas en banderas votivas.
Tras salir de aquel lugar que me gustó mucho, fuimos paseando por aquellas calles en las que compré algunas cosas.
En el Templo Budista más grande del Mundo.
Esa misma noche nos volvimos a reunir con Marta y fuimos a cenar a un Restaurante de especialidad italiana, y es que ya estábamos un poco hartos de tanto arroz, tika massala (aunque estaba muy muy rico), chapati, y noodles, noodles, y más noodles (que vienen a ser los tallarines de toda la vida, pero en versión fina y de arroz.) Lo cierto es que en estos países al final estos lugares, son los más seguros para comer, ya que al ser comida muy cocinada es menos frecuente tener problemas de salud derivados de la ingesta de alimentos, que ocasionen ya no solamente un problema de salud sino acabar fastidiándote el viaje.
Esa noche estábamos contentos porque ya habíamos llegado a Nepal, y nos habia sorprendido gratamente, se veía muy espiritual y la verdad, estábamos muy a gusto.
Según llegaba la noche comenzaba a llover, algo que ocurría sistemáticamente a diario y sobre todo por el fenómeno del monzón. Ese día estábamos agotados, y nos fuimos al hotel, que a priori, estaba bien y parecía muy acogedor, ya que era pequeño, amplio y las ventanas daban a un bonito jardín en medio del barrio de Tamel.
En avioneta rumbo a Pokhara.
Estábamos recargando los móviles y buscando redes wifi como locos, cuando de repente David dice... Algo se esta moviendo por la maleta. Yo en principio no me asusté, y pensé en algún insecto grande como una mariposa, luciernaga (había muchas y eran alucinantes (nunca mejor dicho) o cualquier otro insecto inofensivo. La realidad era bien distinta, ya que aquelllo era una cucaracha. El asunto es que una cucaracha en sí, pues como que es hasta normal en estos lugares, pero lo que ya no era normal es que había más de 20, o al menos esas fueron las que cogímos y quitamos de nuestra habitación. En fin estaba muy cansado y al final me quedé dormido y me daba igual que hubiera o no cucarachas.
Al día siguiente por la mañana descubrimos que en Katmandú los cortes de luz eran peores que en la India, ya que no solamente eran aleatorios en muchos casos sino que además había un horario de cortes en el que a veces duraban casi toda la noche. Tras desayunar en un lugar bastante 'chulo' fuimos a sacar dinero a un cajero (casi el único de la zona) y nos llevamos varios sustos porque sacar dinero era tarea imposible. Desde luego yo con la VISA de toda la vida no podía y David pude sacar con otra teniendo en cuenta que para que reconociese el pin de la tarjeta había que sacar primero la tarjeta manualmente del cajero.... en fin, fue una odisea.
Sin comentarios.
Esa misma mañana fuimos a la Plaza de Durbar, en la que nos hacían pagar (por ser extranjeros) una impuesto o tasa de acceso, cosas que pudimos evitar ya que sacamos nuestros carnets de prensa y les dijimos que estabamos haciendo un reportaje y bla bla bla... (eso era mentira) pero nos dejaron pasar. No es que no quiera contribuir al desarollo del país, pero para entrar en la aduana hay que pagar dinero, en general todo es más caro para los turistas, y ya me parecía excesivo que por estar paseando por la calle simplemente venga un señor de uniforme y que te invite a ir a una caseta para sacar un ticket, teniendo que pagar una cantidad de dinero que aunque para mi sea poca, para ellos es una suma importante.
La plaza de Durbar en Patán pagando o no es realmente interesante, Está llena de Pagodas y es uno de los lugares más característicos de Katmandú (aunque se considera otra ciudad, es una calle más de Katmandú) se puede ir andando desde Thamel y se tarda apenas media hora en llegar. Allí puedes encontrar a los seres más variopintos que uno puede imaginarse.
Tras la visita a la Plaza de Durbar, fuimos a Pashupatinath donde hacen las cremaciones en el Río Bagmati. Estas cremaciones se realizan por el rito hindú. cuando llegámos estaban las pilas funeriarias a pleno rendimiento, y según nos contaron, quien más dinero tiene mejor madera y más tiemp se emplea para que la cremación sea correcta. Yo admito que me quedé bastante perplejo cuando veía a los niños bañandose en aquel río donde caían huesos, liquidos de cuerpos humanos en descomposición, cenizas y restos de cremaciones. El espectáculo es inigualable. Desde el otro lado del Río el hijo varón de la víctima debe contemplar el 'ritual' de incineración de su padre de principio a fin, para luego irse solo a meditar durante un mes.
Cremaciones en Pasupatinah.
Aquello es como en Varanasi o Benarés, una auténtica fiesta. detrás del templo había carpas con orquestas, la gente parecía disfrutar, no sé.. Es todo tan distinto que... ¡Me ha gustado mucho la experiencia de haber estado allí!
Como anécdota curiosa advierto que me pusieron esa especie de 'tiza' roja en medio de la frente para auyentar a los demonios y al cabo de una hora me empezó a picar de tal manera que me salió un sarpullido que me duró varios días... En fin, cosas que pasan.
Este lugar es patrimonio de la humanidad por la Unesco.

A continuación os dejo un video que no dura un minuto pero puede dar una pequeña idea del bullicio de la capital nepalí. Espero que os guste.








martes, 27 de julio de 2010

Agra (Taj Mahal) y Jaipur-Rajastán

Esa misma mañana nos levantamos muy temprano, además yo prácticamente no pegué ojo en toda la noche ya que estuve agarrado todo el tiempo a mis pertenencias, documentos... y porque allí a las 4 de la mañana ya hace un sol que parece mediodía. Tras abandonar la habitación, comprobé si tenía mi calzado en la puerta de entrada, ya que tuvimos que descalzarnos al entrar en el hostel y como habían desaparecido varias cosas no me haría ninguna gracia encontrarme descalzo sin mis zapatillas.

en el Taj Mahal.
Allí estaba esperandonos nuestro conductor a Agra y Jaipur. El coche lo tenía reluciente y era un modelo pequeño de la marca Bajaj, muy extendido por todo el pais.
Salir de la capital India fue toda una odisea, no solo por lo grande que es la ciudad si no también por los monumentales atascos que se generan. A la hora y media de parar fuimos a una gasolinera que además tenía área de servicio a comprar 'chuches' para el camino. Una vez retomado el viaje, nuestro conductor de repente detiene el vehículo y se baja del coche. Yo creo que fue a una sucursal del Bank of India ya que por ese lugar lo único que había por allí era aquello y algún colegio, supongo esto porque había una gran cantidad de jóvenes estudiantes por la zona. Inocentemente salimos del coche a estirar las piernas, cuando de repente un grupo de diez estudiantes nos empiezan a hacer un montón de preguntas... Inmediatamente se paran los coches que iban circulando por la carretera, las motos, los peatones... se estaba formando a nuestro alrededor y debido a nuestra presencia un parón generalizado del tráfico en toda la carretera. Es como cuando hay un accidente o algo así, solo que en ese caso el único 'accidente' era nuestra presencia en la zona, en la que nos miraban como si fuesemos extraterrestres. Nos metimos en el coche y todo el mundo apoyado al otro lado de los cristales de nuestro coche, nos aporrean para que salieramos y que habláramos con ellos o lo que fuera, en realidad no sé muy bien lo que querían. Nunca nos había pasado algo así y creo que jamás olvidaré aquel momento. He de admitir que en todo caso no llegué a tener miedo ya que siempre pensé que en general son casi todos muy amigables y pacíficos... Así fue.
El Agua se extrae mediante bombas.
La marea humana que se había generado no se dispersó hasta que llegó nuestro conductor, que en un santiamén los disuadió a todos. Continuamos con nuestra marcha a la ciudad de Agra con un par de paradas repentinas por parte del conductor para realizar (supongo) alguna diligencia personal.  En una de esas paradas recuerdo que se acercó un mono al coche y le hice una foto. Al cabo de 10 segundos aparece un señor que me empieza a pedir dinero por haberle fotografiado. Le intenté decir que si me lo hubiera pedido antes pues vale, le daría dinero o simplemente no hubiese hecho la foto, pero el detalle de callarse y hacerse el sueco para luego aparecer de repente y pedirme dinero no me gustó. Esa era por desgracia, una práctica habitual en todo el país.
Según llegamos a Agra, nuestro coche pinchó una rueda. Al parecer es algo muy frecuente ya que las carreteras están en mal estado y en muchas ocasiones están llenas de todo tipo de objetos, basura, etc.
Una vez en la entrada del recinto que da acceso al Taj Mahal, tuvimos que esperar (como ya era habitual) y sin sombra alguna, una enorme cola en la que se intentaban colar varias personas de la manera más descarada, algo muy frecuente en todas las colas que hemos sufrido.
Para entrar en los jardines de entrada del Taj Mahal, hay que entrar primero por un templo también de estilo mogol. Lo cierto es que es impresionante tanto la historia como el monumento en sí. Con diferencia tanto el Taj como todo todos los jardines que están dentro del recinto, son las partes más limpias con diferencia que hemos visto en toda India. De hecho cuando salimos del recinto pudimos ver algunas de las escenas más 'gore' de todo el viaje, cuando vimos en una calle sin asfaltar una pelea de cerdos y perros por comida y vacas abriendo contenedores de basura y comiendo de ella. La escena en esa calle era realmente dantesca. A pesar de que me lo habían advertido, no pude evitar quedarme perplejo ante lo que había visto.
Palacio de los Vientos, Jaipur
Continuamos nuestro viaje hacia el estado de Rajastán, concretamente a su capital, Jaipur.
Jaipur es una ciudad de unos 3 millones de habitantes, un poco más limpia y ordenada que Delhi pero con 'momentazos inolvidables'como cuando una señora desde una ventana deja caer una bolsa de basura que casi cae encima de nuestro coche. je je
Tras dejar nuestras cosas en el hotel, nos fuimos a buscar un restaurante para cenar, para ello fuimos en Rickshaw. Al minuto de subirnos, nos cae el diluvio universal, formándose casi riadas. Ya en el restaurante, tertulia y comentarios de la última jornada entre David, Marta y un servidor... nos lo habíamos pasado muy bien, nos reímos mucho y la comida estaba genial, nos hacíamos fotos con las caras que poníamos al comer 'esa cosa' que te ponen al principio de las comidas y que sabe a rayos...

De camino al hotel pasamos por varios cines donde proyectaban los éxitos de Bollywood del momento. Todos teníamos curiosidad de ir ya que ir al cine en la India es muy divertido ya que los espectadores interactúan con la película, bailando, saltando, levantándose de la butaca, etc. y todo ello durante las 4 horas que puede durar un film de este tipo.
El hotel estaba muy bien y el servicio fue bastante bueno en general, incluyendo el desayuno que era en la azotea del edificio en el que se podían ver las vistas de Amber.

De camino a Amber paramos frente al palacio Jal Mahal que es un palacio en medio de un lago. La ruta hasta amber es realmente interesante y bonita ya que se atraviesan frondosos bosques llenos de elefantes y con mucho colorido que le dan las gentes del lugar. En el fuerte de Amber estuvimos un par de horas. Es un lugar muy interesante y tranquilo donde además se puede caminar y hacer muy buenas fotos del valle.
Un pequeño pueblo en el estado de Haryana
De vuelta a Delhi y tras atrasevesar varios pueblecillos idílicos, buscamos un buen restaurante para comer en la carretera y para ello nos aconsejó nuestro conductor, que muy amablemente nos acercó allí. Nosotros le habíamos dicho en varias ocasiones que podía comer con nosotros y que de hecho le invitábamos a ello, pero no quiso nunca y cuando se disponía a comer lo hacía sin avisarnos. Paraba el coche y comía en 5 minutos, luego volvía y continuábamos nuestro viaje. El Restaurante era bastante cutrecillo pero lo importante era que nadie se encontró mal después de comer. La 'autopista' de acceso a Delhi era realmente divertida (si se quiere ver así) ya que de repente cruzaban manadas de ovejas, como una vaca en medio de la autopista impidiendo que alguien pueda pasar con su vehículo o simplemente animales de todo tipo. Habían construído autopistas recientemente pero sin vallas protectoras a los lados, con lo que todo animal podía atravesar la carretera a discreción. Nuestro conductor (no hago referencia a su nombre porque no me acuerdo) nos dijo que atropellar a una vaca era mucho más grave que atropellar a una persona. De hecho nos comentó cuando una vez atropelló una que se quedó medio inconsciente en la carretera, le entró tal agobio que como pudo y hasta que la vaca volvió en sí, dió la vuelta con el coche para irse a otro estado y así de ese modo no ser incerceptado por la policía, ya que si le llegan a 'pillar' lo que ocurrió se consideraría un delito muy grave.
Antes de entrar en Delhi vimos en una de las entradas a la ciudad la modernísima ciudad o complejo de los Call Center. Allí por lo visto además de software están todos los Call Center del Reino Unido, Estados Unidos y países angloparlantes. De la misma manera que los de España están en diversos países de Sudamérica. Esta parte todavía pertenecía al estado de Haryana.
En la Autopista de Jaipur a Delhi
En Delhi, fuimos a un hotel distinto, un hotel que estaba en otra parte de la ciudad donde no habíamos estado antes y que lo cierto no estaba nada bien, salvo que tenía Wifi. Tanto las sábanas como demás cosas estaban sucias o al menos no parecían muy limpias. Menos mal que llevábamos nuestras mantas-saco del Decathlon que por fín habían servido de algo...
Al día siguiente cambiábamos de país, nos ibamos a Nepal. ¡Teníamos muchas ganas de llegar y comprobar como un lugar tan cercano puede ser a la vez tan distinto!
La mañana siguiente nos fuimos al aeropuerto de Delhi donde tomaríamos un avión con destino a Katmandú. A pesar de que ambas ciudades están relativamente cerca (la separación no llega a mil kilómetros), el viaje en coche puede ser una odisea y se puede llegar a tardar más de 20 horas. Definitivamente puede llegar a ser pesadísimo, y las energías son muy necesarias en estos lugares.
Los he llegado a ver unos sujetos a otros.
Tuvimos que madrugar mucho y es que las distancias en Delhi son tremendas y en India cualquier cosa es posible. Tras desayunar en el hotel y discutir, porque ellos habían acordado con nosotros llevarnos al aeropuerto y luego nos volvían a pedir más dinero y no cumplían su palabra, nos fuimos por nuestra cuenta. Llegamos a tiempo al aeropuerto y tras pasar (como siempre) los exhaustivos controles de seguridad dentro del aeropuerto y en las mismas escaleras del avión logramos subirnos al avión. Fuimos en la línea Jetcost, en la que hicimos un viaje de poco más de una hora, muy cómodo y muy tranquilo. Atrás sdejábamos los recuerdos imborrables de un país alucinante en todos los sentidos. ¿Cómo sería Nepal? ¿Parecido?¿Distinto?¿Caótico?¿Espiritual? -Estaba a punto de averiguarlo...

domingo, 25 de julio de 2010

Varanasi-Benarés, ¡Misión imposible!

las Vacas son sagradas y representan la fertilidad.
Nos habíamos levantado temprano y esa misma mañana habíamos ido a visitar el templo del Loto el cual para llegar, el tiempo empleado eran unas dos horas más o menos en Tuc Tuc (A veces ir en tuc tuc puede convertirse en una pesadilla sobre todo si no estás acostumbrado), el templo en si estaba bastante bien y la zona tenía muchos espacios verdes. Después de hacer algo de tiempo por allí, decidímos acercarnos hacia la estación de Trenes, ya que por la tarde-noche saldría nuestro tren con destino a la Ciudad sagrada de Varanasi atravesada por el famoso Río de la vida, el Río Ganges.
Varanasi es también conocida como la antigua ciudad de Benarés, que era su antiguo nombre, -ahora a ellos también les ha dado por cambiar el nombre a algunas de sus ciudades como Madrás por Chennai o Bombay por Mumbai, etc...

Una de las advertencias y consideraciónes para tener muy en cuenta en India es que cualquier realidad puede superar la ficción y que debes estar preparado para todo. ¡Qué gran verdad!
-Habíamos hecho la reserva desde España en una página web llamada makemytrip.com, que es la única que por aquel entonces admitía una tarjeta de crédito europea o extranjera para poder realizar el pago de un billete de tren.
Barrio típico en Delhi
Rellenar un simple formulario para coger un billete de tren era realmente difícil.
En makemytrip.com pudimos hacerlo y aparentemente sin problemas.
Por lo que me habían comentado y por lo que en este portal nos habían informado, a la hora de coger un tren, debería mirar los listados en hojas de papel que están colgados en las estaciones, buscar mi nombre y seguidamente el coche o vagón que me correspondiera...
En la estación de Delhi desde luego no había ningún listado y si muchos listos que se hacían pasar por personal de la estación.


Entrar en la estación de trenes fue desde luego uno de los momentos de más shock de todo el viaje. (mi compañero de viaje también opinó lo mismo). Fue como entrar en un campo de concentración donde además de ver gente tirada por el suelo (ya ni nos dábamos cuenta), venían un montón de personas a ofrecernos 'ayuda'
El Templo del Loto es un lugar muy recomendable.
Los carteles electrónicos no funcionaban y en la ventanilla, los funcionarios que atendían no hablaban ni inglés ni nada. De repente vino un chico bastante bien vestido que desde luego parecía ser personal de la estación. Nos pide que le enseñemos nuestros billetes impresos. Nos dice, que tenemos que salir afuera de la estación, así que le seguímos. Cuando llegamos a la salida trasera de la estación, nos dice que nuestro tren tenía 9 horas  media de retraso debido a los monzones y que los billetes teníamos que validarlos en una oficina en Connaught place (centro de Delhi). El mismo nos pidió y negocio un taxi, algo caro pero en todo caso lo que queríamos era solucionar nuestro problema e intentar aclarar tanta confusión debida a una gran falta de información. Así que vamos en un coche particular que no era ni taxi ni nada con dos hombres delante haciendonos todo tipo de preguntas acerca de España, etc. Mi compi y yo nos mirábamos diciendo, de esta no salímos... Creo que nos han estafado... En cuanto podamos en un semáforo cogemos los petates y salimos corriendo. Al final nos pararon en una especie de oficina de turismo donde un señor nos pregunta que hacia donde íbamos. Le respondimos que a Varanasi. el nos contestó que nuestro tren llevaba 9:30 horas de retraso y que nuestro billete estaba bien. así que nos llevan de nuevo a la estación.... Habíamos sido víctimas de una estafa típica que venía hasta en la lonely planet... (eso me pasa no por leer las 500 páginas que tiene la guía, je je je)
En un Tren puedes encontrar todo tipo de situaciones.
Ya era de noche (anochece enseguida) y estábamos en la estación de trenes de Delhi (estaban construyendo un edificio más moderno, con lo que estoy haciendo referencia a la antigua estación de tren). Una vez en los andenes, miles de personas comiendo en puestos de comida que había allí mismo, un montón de olores y de repente todo el mundo se sienta en el suelo unos detrás de otros en 'fila india' y nos empiezan a observar. Como seguíamos sin tener información de ningún tipo decidimos preguntar a varias personas si estábamos en el andén con destino a Varanasi y hacia donde iba el tren. Nadie nos dice nada, parecía que de repente nadie hablaba inglés y que nadie quería hablar con nostros. había decenas de niños comiendo trozos de comida que había en las vías y sentados sobre ellas esnifaban pegamento y comían restos que habían tirado de los trenes supongo...
Era muy tarde y pensamos que si a la vuelta nos encontramos con el mismo poblema para volver a Delhi de Varanasi (que son casi unas 10 horas de viaje) corríamos el riesgo a no poder ir al Taj Mahal en Agra y luego  a Jaipur en Rajastán. Pensamos que lo mejor era quedarnos en Delhi, y como nuestra amiga Marta, que conocímos en el avión, estaba en un Hostel en el que por lo visto había un montón de gente de todos los lugares del mundo y además costaba un euro, pensamos que sería una buena opción. Nunca habíamos estado en un Hostel en el que compartes la habitación con un montón de gente, así que como experiencia podría estar bien.

Fachada típica en Chadni Chowk, Old Delhi
Llamamos a Tara Hotel donde estában nuestros petates y fuimos a recogerlos para irnos al hostel donde estaba nuestra amiga Marta. Otra vez de vuelta a ese lugar 'mágico' e inolvidable llamado Chandni Chowk (jamás me hubiera imaginado dentro de tal escenario), pero lo cierto es que en aquel momento ya todo me parecía normal, me había inmunizado por completo y desde entonces pensé que ya podría estar en cualquier parte del mundo.
Para llegar al Hostel había que ir a la otra parte de la ciudad y la verdad es que tardamos un montón de tiempo, ya que el conductor se paraba cada dos por tres en pequeños templos y en una de las ocasiones nos dejó abandonados más de media hora con el Tuc Tuc, ya no sabíamos que hacer, ya que nos decía que sabía donde estaba el lugar al que íbamos y nos dimos cuenta que estaba bastante perdido.
Por fin llegamos al Hostel, que estaba a priori bastante bien, conocímos gente muy interesante, sobre todo un chico australiano que se había quedado en paro y decidió ir de Londres a Sidney en bicicleta. Nos contó un montón de aventuras, sobre todo cuando pasó por Afganistán y Pakistán. El lugar estaba regentado por un chico italiano bastante amigable y su socio indio (en India es necesario tener un socio local para poder montar o tener un negocio).
El conductor nos dejó de repente con el Tuc Tuc casi 1/2h.
Después de cenar y conversar en una tertulia muy interesante nos fuimos a dormir. Yo confieso que estaba amarrado a mi equipaje, ya que cuando compartes una habitación con tanta gente, pues ya se sabe (sobre todo cuando escuchas que se habían 'perdido' varias cosas). Admito que casi no pegué ojo en toda la noche y la experiencia no me gustó demasiado, creo que ya soy mayor para esas cosas. Lo de la noche a un Euro está bien pero bueno, hay edades para ello.
A la mañana siguiente, tras un día bastante soleado y después de no pegar ojo en toda la noche (no había persianas y allí a las 5 de la mañana parecía que era mediodía) nos bajamos al porche del hostel, donde desayunamos y donde nos estaba esperando nuestro conductor a Agra, para conocer el Taj Mahal.

sábado, 24 de julio de 2010

Perdidos en Old Delhi

Tras la monumental lluvia monzónica que había caído durante la noche y al amanecer un nuevo día, nos vamos directamente a desayunar...
El desayuno estaba bien, teniendo en cuenta el lugar donde estábamos. Me resultaba extraño como los camareros y el personal del Hotel nos miraban todo el tiempo, con mucha curiosidad. De hecho a uno de ellos le llamaron la atención. Estaba empezando a darme cuenta cuan curiosos pueden llegar a ser los Indios y la falta de privacidad que hay en este país.

Primeras tomas de contacto en Chandni Chowk
Tras salir del hotel y alucinar nuevamente con el escenario tan peculiar (esta vez con gente y un montón de animales sueltos) nos dirigimos al Red Fort, que estaba al lado del Hotel y en el mismo distrito de Chandni Chowk. Tuvimos que soportar una cola bastante pesada, ya que los indios revisan absolutamente todo antes de entrar en cualquier lugar ya sea de interés turístico, de culto, etc.

Dentro del Red Fort, la sensación era más agradable, se notaba que donde había que pagar entrada, había un poco más de limpieza y la gente no estaba tirada por el suelo. Los monumentos que se ven son bastante interesantes, predominando el estilo mogol. Comímos en una Cafetería-Restaurante frecuentada básicamente por turistas occidentales que estaba bastante bien.

Tras pasar un par de horas en el Red Fort, mi amigo David precisó de unas tiritas para ponerlas en el talón, así que saco mi super botiquín transparente que causó furor en varias decenas de metros a la redonda, y es que en cuestión de segundos un puñado de personas se sentaron al lado nuestro y empezaron a observar detalladamente todo lo que hacíamos. Nos empezaban a hacer fotos sin que nos enterásemos (ellos pensaban que no nos dábamos cuenta)... Así que pensé, que también sería una buena idea hacernos fotos con ellos.

Haciendo amigos en Delhi
La verdad es que al principio si no estás acostumbrado, estas reacciones chocan bastante, pero enseguida te adaptas y ya lo ves como algo normal. lo que aquí en occidente es casi impensable, allí es lo más normal del mundo.

Un vez fuera del Red Fort, nos subimos a un Rickshaw y fuimos de nuevo a Meena Bazar, que estaba al lado de nuestro hotel. Una vez allí fuimos a visitar la Mezquita de Jama Masquid (la más grande de la India) en la cual no nos dejaron entrar. Tras acabar la breve visita nos fuimos a un McDonalds que había por allí, ya que este tipo de restaurantes son los más seguros para comer en estos lugares.

Destaco que al salir del restaurante, siendo ya de noche nos encontramos a un señor de piel oscura duchándose en medio de la calle con esa forma peculiar que tienen al agacharse y completamente mimetizado con el entorno dibujaba una escena casi dantesca... Ya de vuelta al hotel, de nuevo decenas de intocables tirados en la calle. Me atrevería a decir que he visto miles de personas tiradas en la calle durante esos días en la ciudad de Delhi, donde viven por cierto, más de 200.000 niños abandonados.
Los indios son muy peculiares, ¿Qué querra decir?
El día siguiente consistió en una mayor toma de contacto con la vieja ciudad de Delhi, y es que como estábamos al lado del 'Meena Bazar' y tanto David como yo, teníamos la curiosidad de ver como sería un 'mercadillo' indio de herramientas de todo tipo. Nos adentramos dentro del complejo, que era bastante curioso y se veía claramente que los musulmanes predominaban en la zona. Las personas que estaban en los puestos eran bastante agradables y muy amigables, como en casi todos los lugares de la India. Fuimos hacia la parte anterior de la mezquita en la que habíamos estado el día anterior y yo personalmente me empecé a encontrar mal, quizás porque me empecé a agobiar por un montón de masificación, locura, ruido y un señor reptando sin brazos ni piernas y chocando todo el tiempo con mis piernas... En ese momento tras la crisis interna y al sentirme un poco nervioso intenté calmarme porque no era el mejor lugar para entrar en una espiral de tensión y como pude, me autosugestioné y automáticamente me puse en modo video-juego o 'yo no estoy aquí sino en el sofá de mi casa y mis ojos son una cámara de TV', ya que no era capaz de asimilar tanta información dispar.
Una vez que salímos de Meena Bazar nos fuimos al hotel, yo enseguida y como pude me repuse del agobio (no tenía otra opción) y volvímos a caminar, pasear y disfrutar de la ciudad.

Había herramientas de todo tipo
A la mañana siguiente fuimos en el reciente y flamante Metro de Delhi a un templo llamado Ashkhardam, en el cual para entrar había que soportar una larga cola y dejar casi todas tus pertenencias incluída la mara de fotos en una consigna. Por este motivo no recomiendo visitarlo ya que no es gran cosa y el personal cáde acceso a este lugar es bastante borde.
Regresamos a Connaught place en Metro, y la verdad es que es muy moderno y en absoluto te lo esperas así. Por tener tiene hasta enchufes de todo tipo para recargar portátiles y teléfonos móviles. El metro a pesar de ser moderno y vanguardista, tiene la pega de los controles que hay que pasar en los accesos, ya que para entrar tienes que dejar cinturón, cosas metálicas, etc en la cinta transportadora del scanner.
En Counnauht place fuimos a una especie de mercadillo que hay en unos bajos, en los que se vendían todo tipo de camisetas, aparatos electrónicos y un montón de cosas.... Siendo ya la hora de comer nos fuimos a un KFC a comer, que estaba bastante bien.
Esa misma tarde nos fuimos a tomar algo a lo que yo creo que sería la única cafetería o restaurante parecido a un Starbucks o café de toda la vida que estaba cerca también de Comnnaught place.

A continuación dejo un enlace de un vídeo de un par de minutos, en el que se puede apreciar un poco como es el monzón y el tráfico en la ciudad de Delhi. Espero que os guste. La calidad no es muy buena, pero creo que merece la pena verlo.




viernes, 23 de julio de 2010

Madrid > Delhi

llegado el momento. Una mezcla de sensaciones extrañas me invadían, por una parte las ganas de conocer un lugar tan especial, místico, atractivo, y realmente diferente... y por otro la cruda realidad de estar rodeado de basura, condiciones higíenicas nulas, pobreza extrema, desorden y caos absoluto.
Antes de comenzar mi diario, quisiera compartir ciertos datos desde mi perspectiva personal, una vez que he vuelto de India.

Curiosidades de la India:
Todos hemos oído hablar de la India y sus peculiaridades. Un país en el que viven más de 1.200 millones de personas y en el que se hablan más de 30 idiomas y miles de dialectos. En este país la mayoría de los matrimonios están preasignados por los padres. La sociedad (por desgracia) sigue basada (aunque ya no de manera oficial) por un sistema de castas. Estas están formadas por Bramanes (la más alta), chatrias, vaishias y finalmente los shudras. Además de esta estratificación social están los dalits (los intocables) que también son conocidos como parias. Estos son los más bajos de la sociedad y por decirlo de algún modo no tienen derecho absolutamente a nada... por si fuera poco, en algunas regiones de la India hay otro grupo más inferior todavía que son los invisibles, los cuales solo pueden salir a la calle de noche. ¡Increíble verdad! -en españa a los que salen de noche se les llaman... je je. Bromas a parte, cómo anécdota, me gustaría comentar que si una persona de una casta x está comiendo y la sombra de otra persona de una casta inferior pasa por delante de donde está comiendo, esta (la de casta superior) tiene que dejar de comer inmediatamente de ese plato o comida, porque la sombra ha contaminado el alimento. Evidentemente una persona de casta baja no puede cocinar por ejemplo para una persona de una casta superior. -Ni que decir tiene la posibilidad de relacionarse en cualquier ámbito de la vida, ya sea de amistad, sentimental, etc.

En cuanto al hindusimo, cabe destacar (no voy a entrar en amplias definiciones) que se basa en un sistema de reencarnaciones, y en el que muchos animales son sagrados. La vaca representa la fertilidad y son sagradas, es muchísimo más grave atropellar una vaca que a una persona (más adelante contaré la rocambolesca historia que un conductor que conocí en Delhi me contó), los perros son considerados la reencarnación de los ladrones y los tratan bastante mal, de hecho conviene no acariciarlos ya que muchos tienen rabia y creen que les vas a atacar... y un larguísimo etc.

Es completamente normal ver a los animales sueltos caminando por doquier junto a las personas en las ciudades, de ese modo tanto cerdos como vacas, monos, cobras, perros, personas, tuc tucs, rickshaws, bicicletas, millones de mosquitos por metro cuadrado y el anofeles (malaria) forman un circo sin igual...

Los inventores del sistema decimal pueden presumir de tener la red ferroviaria más extensa del mundo con más de dos millones de empleados. Una red de trenes que por cierto es bastente impuntual y donde a veces el mejor lugar para viajar es sobre el techo del tren. véase el post anterior

Un mono mareado está siendo reanimado.
Los indios consiguen la independencia de Inglaterra en el año 1947, gracias en parte a Gandhi. De los ingleses han heredado el conducir por la izquierda dentro de un caos circulatorio absoluto, el idioma inglés, que es el que prácticamente hablan casi todos (incluso lo necesitan para entenderse entre personas de distintas partes del país), el cricket, las incómodas y poco higiénicas moquetas, etc..

La mayoría son vegetarianos y normalmente respetuosos con los animales, en ocasiones más que con las personas. De hecho quisiera compartir como ante mis ojos en la ciudad de Delhi un mono se desamayó e inmediatamente lo intentaron reanimar y como un niño que también sufrió un desvanecimiento o algo que desconozco es socorrido por una niña muy pequeña en condiciones paupérrimas... Nadie ayuda a nadie.

Era una calurosa mañana de un 23 de abril de 2009, para llegar al Aeropuerto de Barajas (Madrid), tomo el metro. Estaba entusiasmado, nervioso, expectante... Una vez en la Terminal, me encuentro con David, quien sería además de un buen compañero de trabajo y amigo, un gran compañero de viaje.
La realidad para más de 250.000 niños abandonados en Delhi
El vuelo tenía una escala previa en Estambul (Turquía). Salímos con varias horas de retraso debido a un problema en Estambul. Llegamos a pensar que incluso tendríamos que quedarnos esa noche en la antigua Constantinopla, pero no, al final llegamos por los pelos y a carreras por la terminal llegamos al avión que estaba en ese instante esperando por nosotros. Tras el vuelo y llegada puntual al aeropuerto (Indira Gandhi) de Delhi, concretamente a una terminal antigua y bastante obsoleta (en nuestro regreso a Madrid coincidiríamos con la inauguración de la nueva terminal) y desde ese mismo instante comienza la aventura india.

Según salimos del avión, bofetada en la cara de humedad, el típico olor a pobreza y llegada a la zona de visados. Tras las largas colas, olores a los típicos repelentes como Relec y Goibi, que muchos de los que llegabamos de Europa nos echábamos como locos y con bastante agobio, ya que estábamos en zona endémica de malaria o paludismo y en época de Monzón... no hace falta decir más..
Los controles de policía, visados e inmigración son bastante cansinos y nada tienen que envidiar con los de Palestina o Israel, que también sufrí presonalmente.

Miles de intocables, la casta más baja...
Una vez que salímos de la terminal, empezamos a buscar a nuestro conductor, que sería alguien del Hotel Tara. Lo cierto es que en un mail que nos enviaron del hotel, nos preguntaron datos al estilo 'santo y seña' o 'pregunta en caso de perdida de la contraseña' porque al parecer, una práctica muy extendida en estos lares es la de clonar pancartas en tiempo real de los turistas a recoger. Para asegurarse de que no nos recoge una persona que nada tiene que ver con el Hotel, tuvimos que responder a una serie de preguntas por parte del conductor, que estaba por la zona esperándonos.

Una vez que vamos hacia el coche, veo mi primera fotografía inolvidable. Estaba pasando casi por encima de decenas de personas que estaban tirados o durmiendo en la calle (eran las 05:30 a.m.). Cuando llegamos al coche o aquello que ellos llamaban coche, veo que no arranca y el hombre que no hablaba ni inglés ni español ni nada que pudieramos entender, nos hizo comprender que teníamos que empujar el coche.

El Hotel Tara es como un diamante en medio de una escombrera.
A pesar de que el lugar es incompatible con la vida de cualquier
occidental, el hotel es quizás uno de los más recomendables...
Mi amigo David, que está muy versado, me recomendo que mientras los dos empujábamos, intentará tener una pierna dentro del coche, por si el conductor si iba a la fuga con nuestro equipaje, así que conseguímos arrancar el motor del coche y me subí a aquello. De repente sentí que ya había llegado y esas primeras situaciones no eran más que una forma de decirme... Welcome to India! o !ncredible !ndia. A pesar de todo aquello que había visto, aquello no era nada comparado con lo que iba a ver en cuanto llegase al hotel. Las calles de Old Delhi y Chandni Chowk eran realmente espectaculares. Cientos de personas durmiendo en la calle, marañas de cables, olores nauseabundos, agua, charcos, perros, animales, vacas, no sé... cuando llegamos al hotel y nos metimos en aquellos callejones, admito que pensé que hacía en ese lugar y como esta gente puede vivir así. Una vez en el hotel, la habitación estaba bastante bien y tenía además de aire acondicionado, mosquiteras en las ventanas y los matamoscas electrónicos encendidos a todo gas.
Me metí en la cama y creo que me quedé dormido de puro cansancio y apenas pude procesar lo que ví en dos horas de recién llegado a Delhi.

lunes, 12 de julio de 2010

El 22 de julio comienza mi viaje a la India y a Nepal…

Espero que nos dejen un hueco y no tengamos que ir en el techo, je, je je...

A la espera de encontrar nuevas emociones, sensaciones y un montón de amigos por estas tierras del subcontinente asiático.
En principio ya tengo los billetes de avión de Madrid – Estambul – Delhi y viceversa, también los de Delhi – Katmandú y Vcvrs.
Los billtetes de tren para ir en el tren nocturno desde Delhi a Varanasi (Benarés) y vuelta al día siguiente ya están adquiridos después de vérmelas con las páginas de reservas indias, que son bastante latosas. El viaje en tren durará unas 13 horas.
En principio visitaré Delhi, Varanasi-Benarés en Uttar Pradesh, Jaipur en Rajastán y Agra. En Nepal además de Katmandú, estaremos por Pokhara, en su famoso lago y rodeado de ochomiles, haremos algún trekking por los senderos más alucinantes del planeta y nos pondremos los chakras al día ya que intentaremos pernoctar en algún monasterio budista.
Esto es lo que me voy a encontrar cuando llegue a Delhi, ya os iré contando...



Recomiendo ver el vídeo en HD, es realmente bueno.
¡Os espero!