viernes, 23 de julio de 2010

Madrid > Delhi

llegado el momento. Una mezcla de sensaciones extrañas me invadían, por una parte las ganas de conocer un lugar tan especial, místico, atractivo, y realmente diferente... y por otro la cruda realidad de estar rodeado de basura, condiciones higíenicas nulas, pobreza extrema, desorden y caos absoluto.
Antes de comenzar mi diario, quisiera compartir ciertos datos desde mi perspectiva personal, una vez que he vuelto de India.

Curiosidades de la India:
Todos hemos oído hablar de la India y sus peculiaridades. Un país en el que viven más de 1.200 millones de personas y en el que se hablan más de 30 idiomas y miles de dialectos. En este país la mayoría de los matrimonios están preasignados por los padres. La sociedad (por desgracia) sigue basada (aunque ya no de manera oficial) por un sistema de castas. Estas están formadas por Bramanes (la más alta), chatrias, vaishias y finalmente los shudras. Además de esta estratificación social están los dalits (los intocables) que también son conocidos como parias. Estos son los más bajos de la sociedad y por decirlo de algún modo no tienen derecho absolutamente a nada... por si fuera poco, en algunas regiones de la India hay otro grupo más inferior todavía que son los invisibles, los cuales solo pueden salir a la calle de noche. ¡Increíble verdad! -en españa a los que salen de noche se les llaman... je je. Bromas a parte, cómo anécdota, me gustaría comentar que si una persona de una casta x está comiendo y la sombra de otra persona de una casta inferior pasa por delante de donde está comiendo, esta (la de casta superior) tiene que dejar de comer inmediatamente de ese plato o comida, porque la sombra ha contaminado el alimento. Evidentemente una persona de casta baja no puede cocinar por ejemplo para una persona de una casta superior. -Ni que decir tiene la posibilidad de relacionarse en cualquier ámbito de la vida, ya sea de amistad, sentimental, etc.

En cuanto al hindusimo, cabe destacar (no voy a entrar en amplias definiciones) que se basa en un sistema de reencarnaciones, y en el que muchos animales son sagrados. La vaca representa la fertilidad y son sagradas, es muchísimo más grave atropellar una vaca que a una persona (más adelante contaré la rocambolesca historia que un conductor que conocí en Delhi me contó), los perros son considerados la reencarnación de los ladrones y los tratan bastante mal, de hecho conviene no acariciarlos ya que muchos tienen rabia y creen que les vas a atacar... y un larguísimo etc.

Es completamente normal ver a los animales sueltos caminando por doquier junto a las personas en las ciudades, de ese modo tanto cerdos como vacas, monos, cobras, perros, personas, tuc tucs, rickshaws, bicicletas, millones de mosquitos por metro cuadrado y el anofeles (malaria) forman un circo sin igual...

Los inventores del sistema decimal pueden presumir de tener la red ferroviaria más extensa del mundo con más de dos millones de empleados. Una red de trenes que por cierto es bastente impuntual y donde a veces el mejor lugar para viajar es sobre el techo del tren. véase el post anterior

Un mono mareado está siendo reanimado.
Los indios consiguen la independencia de Inglaterra en el año 1947, gracias en parte a Gandhi. De los ingleses han heredado el conducir por la izquierda dentro de un caos circulatorio absoluto, el idioma inglés, que es el que prácticamente hablan casi todos (incluso lo necesitan para entenderse entre personas de distintas partes del país), el cricket, las incómodas y poco higiénicas moquetas, etc..

La mayoría son vegetarianos y normalmente respetuosos con los animales, en ocasiones más que con las personas. De hecho quisiera compartir como ante mis ojos en la ciudad de Delhi un mono se desamayó e inmediatamente lo intentaron reanimar y como un niño que también sufrió un desvanecimiento o algo que desconozco es socorrido por una niña muy pequeña en condiciones paupérrimas... Nadie ayuda a nadie.

Era una calurosa mañana de un 23 de abril de 2009, para llegar al Aeropuerto de Barajas (Madrid), tomo el metro. Estaba entusiasmado, nervioso, expectante... Una vez en la Terminal, me encuentro con David, quien sería además de un buen compañero de trabajo y amigo, un gran compañero de viaje.
La realidad para más de 250.000 niños abandonados en Delhi
El vuelo tenía una escala previa en Estambul (Turquía). Salímos con varias horas de retraso debido a un problema en Estambul. Llegamos a pensar que incluso tendríamos que quedarnos esa noche en la antigua Constantinopla, pero no, al final llegamos por los pelos y a carreras por la terminal llegamos al avión que estaba en ese instante esperando por nosotros. Tras el vuelo y llegada puntual al aeropuerto (Indira Gandhi) de Delhi, concretamente a una terminal antigua y bastante obsoleta (en nuestro regreso a Madrid coincidiríamos con la inauguración de la nueva terminal) y desde ese mismo instante comienza la aventura india.

Según salimos del avión, bofetada en la cara de humedad, el típico olor a pobreza y llegada a la zona de visados. Tras las largas colas, olores a los típicos repelentes como Relec y Goibi, que muchos de los que llegabamos de Europa nos echábamos como locos y con bastante agobio, ya que estábamos en zona endémica de malaria o paludismo y en época de Monzón... no hace falta decir más..
Los controles de policía, visados e inmigración son bastante cansinos y nada tienen que envidiar con los de Palestina o Israel, que también sufrí presonalmente.

Miles de intocables, la casta más baja...
Una vez que salímos de la terminal, empezamos a buscar a nuestro conductor, que sería alguien del Hotel Tara. Lo cierto es que en un mail que nos enviaron del hotel, nos preguntaron datos al estilo 'santo y seña' o 'pregunta en caso de perdida de la contraseña' porque al parecer, una práctica muy extendida en estos lares es la de clonar pancartas en tiempo real de los turistas a recoger. Para asegurarse de que no nos recoge una persona que nada tiene que ver con el Hotel, tuvimos que responder a una serie de preguntas por parte del conductor, que estaba por la zona esperándonos.

Una vez que vamos hacia el coche, veo mi primera fotografía inolvidable. Estaba pasando casi por encima de decenas de personas que estaban tirados o durmiendo en la calle (eran las 05:30 a.m.). Cuando llegamos al coche o aquello que ellos llamaban coche, veo que no arranca y el hombre que no hablaba ni inglés ni español ni nada que pudieramos entender, nos hizo comprender que teníamos que empujar el coche.

El Hotel Tara es como un diamante en medio de una escombrera.
A pesar de que el lugar es incompatible con la vida de cualquier
occidental, el hotel es quizás uno de los más recomendables...
Mi amigo David, que está muy versado, me recomendo que mientras los dos empujábamos, intentará tener una pierna dentro del coche, por si el conductor si iba a la fuga con nuestro equipaje, así que conseguímos arrancar el motor del coche y me subí a aquello. De repente sentí que ya había llegado y esas primeras situaciones no eran más que una forma de decirme... Welcome to India! o !ncredible !ndia. A pesar de todo aquello que había visto, aquello no era nada comparado con lo que iba a ver en cuanto llegase al hotel. Las calles de Old Delhi y Chandni Chowk eran realmente espectaculares. Cientos de personas durmiendo en la calle, marañas de cables, olores nauseabundos, agua, charcos, perros, animales, vacas, no sé... cuando llegamos al hotel y nos metimos en aquellos callejones, admito que pensé que hacía en ese lugar y como esta gente puede vivir así. Una vez en el hotel, la habitación estaba bastante bien y tenía además de aire acondicionado, mosquiteras en las ventanas y los matamoscas electrónicos encendidos a todo gas.
Me metí en la cama y creo que me quedé dormido de puro cansancio y apenas pude procesar lo que ví en dos horas de recién llegado a Delhi.

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