viernes, 5 de agosto de 2011

California Extrema, Hollywood, Los Angeles, Neverland...

Esto si que es un árbol alto, alto, alto...

Tras el abrasador calor de Mojave y con parada incluida en el medio de la nada, en un lugar más hostil que el mismo infierno y tras pasar muy cerca de la oculta y escondida área 53 de alta seguridad, donde se supone que hay hasta hay extraterrestres, llegamos a Barstow, una parada obligada de la Ruta 66 y uno de los núcleos úrbanos más importantes del este californiano.
Barstow en sí, es un lugar que no tiene nada de particular, aunque es una buena opción para descansar y luego visitar lugares cercanos realmente interesantes, como es Calico Ghost Town (La ciudad fantasma de Calico)

Este lugar es realmente fascinante, es como estar dentro de una película de vaqueros en el lejano Oeste, y es que estaba allí, en el Old West (como dicen los nativos del lugar), como si fuese el protagonista de una película de vaqueros, en la que en cualquier momento empezaría a oir disparos, o quien sabe que.
Para acceder al pueblecito hay que pagar un pequeño peaje, que realmente merece la pena. En la carretera de Barstow a Calico, puedes encontrar hasta una calabera con su respectiva cornameta en las cunetas. El pueblo está en perfecto estado y tiene incluso los típicos salones del oeste, donde se pueden ver a personajes peculiares típicos de una película del Oeste, he conocido incluso al Seriff (je, je). Es recomendable ir por la mañana, ya que es una zona bastante calurosa.

Calico Ghost Town, un típico pueblo del 'Lejano Oeste'
en medio de la nada.
Tras abandonar Calico Ghost Town, me dirijo hacia el Parque de las mayores 100 sequoias. La carretera es quizás una de las más bonitas que jamás he visto y en ciertos momentos parece que estás en la provincia de Ciudad Real en España o incluso Andalucía también es España.
El parque de las Sequoias, tiene un pequeño sendero en el que evidentemente pasas por todos estos gigantes de la naturaleza.
Tras visitar el parque, nos dirigimos hacia  Bakersfield, una ciudad mediana, cuya industria principal es el petróleo. Las bombas de extracción del mismo están por todas partes.

Hacía bastante calor en Bakerfield. Tras pernoctar en este pueblo, al día siguiente nos dirigimos a Los Olivos, para visitar el Rancho de Neverland, la popular casa de Michael Jackson. Una vez en el pueblo de los Olivos, empezamos a preguntar a varias personas, y la gran mayoría no tenían muy claro donde estaba Neverland. Admito que recorrí un montón de carreteras secundarias hasta que dí con el lugar.
el Rancho está en un lugar bastante agradable, bonito y bastante escondido. Tiene una puerta de acceso que nada tiene que ver con la que se ve de Neverland... La carretera, los muros y todo lo que allí había, estaba pintada con frases de homenaje al cantante. Tras la visita, vuelvo al pueblo de Los Olivos y de allí me voy rumbo a Los Angeles.

Al anochecer, aparecen cientos de pelícanos.
En el camino hacía el pueblo donde estaba situado el hotel, hago una parada, en la playa-pueblo que más me gustó de California, que es Avila Beach, donde me quedé impresionado con la cantidad de Pelícanos que había allí... y es que al atardecer, se lanzaban en picado con una precisión absoluta a por los peces. Es un espectáculo muy interesante, y recomiendo intentar visitar estos lugares al anochecer, que es cuando empieza el festín para estos pájaros de gran tamaño. (¿Se imaginarán los habitantes de aquí, que el pueblo original de Ávila es una ciudad de montaña en el centro de España?), la verdad es que me resultó muy curioso encontrarme con este pueblecito, aunque por Estados Unidos y en concreto en la costa Oeste, hay infinidad de nombres de pueblos, calles, lugares de interés, en idioma español, y es que el idioma de Cervantes es universal.

El hotel estaba en Thousand Oaks, un bonito pueblo típico de la zona y bastante snob. En general muy agradable, aunque algo lejos de Los Angeles, Hollywood y demás lugares de interés.
Esa misma tarde, visité Santa Mónica y Beverly Hills. La playa de Santa Mónica me decepcionó totalmente, ya que lo único que tiene es que es muy popular por las series y películas que allí se han hecho. Fui también al Bubba Gump (si, si, el de forrest Gump), y la verdad, cualquier chiringuito de españa es mejor.

En el paseo de la Fama de Hollywood.
He de mencionar el frío que pasé allí, teniendo en cuenta que eran primeros de Agosto, y es que todavía no se había puesto el sol, y estaba tiritando literalmente. Es obligatorio llevar una chaqueta o algo porque hace bastante frío y la zona es muy húmeda. La playa no es muy buena, cualquiera playa de España es mejor. y haciendo similitudes con Galicia (por aquello de las mismas puestas de sol, situación de Costa Oeste frente a un Océano, etc.) cualquiera playa gallega, donde están las mejores playas del mundo es infinitamente mejor que cualquier playa californiana.
Beverly Hills está bien, pero es como pasear por la población de La Moraleja en Madrid.
(Quizás me he pasado un poco con las comparaciones, pero intento transimitr lo que he visto, desde mi particular e imparcial punto de vista).

Al día siguiente, me fui a Hollywood, donde visité el Teatro Kodak (decepción absoluta), ya que es como un teatro nuevo con Centro comercial de Barrio incluído bastante simple. Al aldo del Teatro chino, están las huellas de los famosos, en la que se ven algunas huellas de españoles y que es bastante curioso. Yo comparé mis manos y pies con los de Frank Sinatra, Marylin Monroe, y algunos más.
El paseo de la fama hollywodiense, está lamentablemente muy sucio, descuidado y bastante abandonado. Es un lugar al que hay que ir, pero lo único que tiene es fama y nada más.

Con las huellas de Frank Sinatra, entre otras celebridades.
Para ver las famosas letras de Hollywood, hay que ir a una pequeña colina, que es bastante inaccesible. Desde allí hay buenas vistas de la ciudad de Los Angeles. Tras hacerme la pertinente foto con las letras, me fui a visitar por capricho personal, el instituto de Grease (llamado Venice High School), la casa del Príncipe de  Bel-Air y alguna otra que ya no recuerdo, y es que aquí hay un montón de lugares y casas donde se han hecho grandes producciones cinematográficas. Por ejemplo al lado de mi Hotel en thousand Oaks, estaba la casa de Poltergueist. (y pensar en las pesadillas que tuve de niño con aquella casa, y ahora estaba allí al lado).
Un sitio que también estaba en mi lista era la casa de Blade Runner donde vivía Bastian, y es que según los gustos de cada uno, aquí hay lugares muy interesantes que visitar en cuanto al mundo del celuloide se refiere.

Con las letras de Hollywood al fondo.
Al día siguiente y antepenúltimo, fue de Relax... Ya que estaba rodeado de famosas playas y al lado de Malibú, pensé en ir a esta playa. Al igual que con Santa Mónica, tuve otra gran decepción, ya que además de pasar frío, el acceso a la playa y todo en general no se correspondía con la imagen que uno tiene de esta playa. Yo en general odio la playa y apenas las visito, con lo que mi opinión acerca de estos lugares no debe tomarse muy en cuenta.

Al día siguiente, tocaba volver a Madrid en un vuelo directo de 13 horas aproximadamente.
Tanto California como el resto de lugares que visité de Estados Unidos, merecen muchísimo la pena, y es que este es un gran país, con gente muy agradable y que en cuento pueda visitaré otra vez.

Me quedo con Monument Valley, las Carreteras en Arizona, Nevada.... Las Sequoias, los pelícanos, San Francisco, Seattle y Alaska. Me llevo recuerdos alucinentes que espero jamás olvidar.

En el instituto Rydell de la película de GREASE
que en realidad se llama Venice High School.
Dando un paseo por Beverly Hills.
En la entrada principal que da acceso a Neverland.
Neverland en Los Olivos, es como un pueblo de Ciudad Real
Eran primeros de agosto y me estaba 'congelando'
Las bombas de petróleo están por todas partes.
No sin mi "Mustang"... Más de 3.000 millas con el.
En ese parque había 100 Sequoia como ésta.
En este lugar pasé una tarde de lo más agradable
Hay muchos Ranchos por este lugar.
¡Me encantan estas carreteras y estos camiones!
Calico Ghost Town, un viaje a una película del oeste
Está todo en perfecto estado.
Eran las 10 de la mañana y ya empezaba a hacer mucho calor.

martes, 2 de agosto de 2011

Las Vegas, Nevada, Arizona y Utah (Mi Road Movie)

Mi Ford Mustang y yo en Monument Valley (Utah)
Habíamos salido con cierto retraso de San Francisco, y la mayor preocupación era llegar a la hora y poder recoger el Ford Mustang que tenía reservado.
Tras unas dos horas de retardo, subímos al avión y en apenas hora y media llegábamos a Las Vegas. Algo que me soprendió tras salir del avión fue ver máquinas recreativas en todas partes, incluso en los aseos. Las cintas de recogida de equipaje, también estaban rodeadas de máquinas 'tragaperras'. La ostentación era máxima y el olor a tabaco también. Y es que en Las Vegas aparentemente está todo permitido, prostitución, alcohol, drogas y todo tipo de vicios...
Sin entrar a juzgar la doble moralidad de este lugar tan diferente, estaba sin duda en un lugar que merecía la pena conocer y que no deja de representar una realidad de la sociedad americana.
Tras salir del aeropuerto y del amparo de los aires acondicionados, me encontré con la primera bofetada en la cara en cuanto a sensació térmica se refiere. Creo que ni en el sur de España hace tanto calor. Era de noche y lo primero que recordé fue la ciudad egipcia de Asuán, donde el calor es extremo. En realidad la sensación era la misma.
En el famoso cartel de Las Vegas.
Tras buscar el shuttle que nos llevaría a la central de reservas de las distintas compañías de alquiler de coches, conseguimos el Ford Mustang que habíamos reservado. El milagro es que tan solo nos costó 560 $ con todas las coberturas posibles. Hay que tener mucho cuidado al alquilar un coche en Estados Unidos, porque si tienes algún problema accidente o lo que sea, si no tienes seguro, tienes que hacerte cargo de todo lo que le ocurra al coche y a tí mismo.
El Hotel Tropicana, era como lo había visto en las películas, un pequeño guiño a La Habana, y máquinas recreativas por todas partes.
Tras dejar las cosas en el Hotel, nos dimos una vuelta por el strip de Las Vegas, con el Ford Mustang. Sé que puede parecer una horterada ir conduciendo de noche un descapotable por el strip de las Vegas, pero a mi me apetecía hacerlo y así lo hice... Fuí consciente en todo momento de que estaba haciendo algo muy puntual, que realmente no tiene mucho que ver con mi forma de ser y de ver la vida.
Tras dar varias vueltas con el coche, mientras escuchaba música country en alguna de las geniales emisoras que se podían recepcionar, vuelvo al hotel.
A la mañana siguiente, de nuevo a conocer la ciudad, que durante el dia tiene poco que ofrecer y el calor es realemente insoportable. De hecho lo único que se puede hacer en Las Vegas, es ir de casino en casino, viendo como la gente juega al póker y a un montón de cosas que desconozco.
En los casinos, además de 'tragaperras' hay mini parques temáticos, con todo tipo de actuaciones, exposiciones y espectáculos.
En la presa Hoover, cerca de Las Vegas.
Destacaría las fuentes del Bellagio, que en sí son espectaculares, ya que el espectáculo es muy vistoso y va siempre acompañado de luces y música. Son cada media hora (creo recordar).
En general Las Vegas es una ciudad muy ostentosa, que merce la pena conocer, pero que en un día y medio la has visto.
Las Vegas es sin duda, uno de los accesos principales al mitico Cañón del Colorado. Una vez que dejamos Las Vegas tomamos la carretera hacia la Hoover Damn, o presa Hoover. En su día fue una de las más importantes del mundo, por ser la más alta y por considerarse una maravilla de la ingeniería. En realidad creo que esta un poco mitificado. Aunque a quien le guste este tipo de obras, seguro que disfrutará de la experiencia, ya que además de la presa en sí, tienen un museo muy interesante.
Tras dejar la presa Hoover, vamos rumbo a Flagstaff, haciendo parada en 'The Last Stop' uno de los míticos lugares donde puedes comer hamburguesas y otras cosas con buena calidad. El personal es muy agradable y además tienen una bandera de España que se ve desde la carretera... ¿Como no iba a parar aquí? -El caso es que el lugar además de ser el único a bastantes millas a la redonda, está muy bien y además puedes comprar cosas a un precio muy asequible.
Flagstaff es uno de mis pueblos preferidos, donde realmente me sentía en la América auténtica, estaba conduciendo por las mismas carreteras que había visto en tantas películas. he de admitir, que la sensación es una gozada.
Uno de los miradores del Gran Cañón
Flagstaff es un pueblo acogedor, y como todos los pueblos de Estados Unidos, muy extenso. Su población no llega a los 70.000 habitantes, pero su extensión parece la de una ciudad de medio millón...
El Hotel estaba muy bien, y el concepto Motel, es lo más extendido en la zona. Aparcar casi en la misma puerta de la habitación y tener más de 30 metros cuadrados de habitáculo es algo no muy frecuente en otros países. El precio medio son de 30 a 40 $ por noche, para dos personas.
Ya de noche, las distancias en estos lugares son realmente son realmente grandes. Empezó a llover mientras buscábamos algún lugar donde cenar algo.
Una de las cosas que más me gustó, fue cuando llegué al hotel, el ruido de los trenes de mercancías y el mítico 'pitido del tren' sonando en el eco de la noche.
Al día siguiente, llegaría una de las etapas más duras y más emocionantes del viaje. Nos dirgíamos a Grand Canyon Village, un pueblo muy pintoresco, donde se encontraban los principales miradores del Gran Cañón del Río Colorado. Para acceder al lugar hay que pagar un 'peaje' en el que además de información de interés (disponía evidentemente en castellano), te dan consejos útiles, como por ejemplo tener cuidado con las repentinas tormentas que se forman de repente, y para aquellos que quieras hacer un trekking, que tengan claro, que bajar es fácil y subir sin por ejemplo agua, etc.. puede ser muy peligroso. Hay numerosos trekkings, que en sí no tienen complejidad. Esto es importante, ya que ha habido casos de gente que empezó a bajar y luego se encontraron extenuados al regreso. Hay más de 1 kilómetro de profundidad en vertical.
Monument Valley (Utah). Foto en dirección a Kayenta...
El lugar es una reserva india y es como estar dentro de una película de indios y vaqueros.
El acceso a los Miradores es fácil, aunque no está bien señalizado, y me perdí unas cuantas veces a pesar del GPS. Hay autobuses dentro del pueblo, y aparcamientos de coches (En Estados Unidos hay aparcamientos por todas partes).
En los miradores hay un montón de gente, pero no es demasiado complicado hacerse la foto típica.
Tras dar un pequeño paseo y bajar un poco por uno de los cañones, tomamos rumbo a Utah.
Para mí llegar a Monument Valley (Utah) era la foto del viaje, ya que siempre había soñado con llegar allí.
Las carreteras que salen de gran Canyon Village son algo estrechas, pero no son peligrosas y están bien asfaltadas.
Una vez en carretera, llegamos tras unas 3 horas a Kayenta, un tranquilo pueblo con mucha población indigena. Lo mejor de todo es que uno de los mejores momentos de todo mi viaje por Estados Unidos, fue verme sorprendido por una tormenta de arena en camino a Monument Valley, con tan mala suerte de que iba con el coche 'descapotado' y me llené conmpletamente de arena. La verdad es que era la primera vez que asistía a un fenómeno de este tipo. La arena era muy roja y fina.
Mítico 'Crossroads' en Flagstff. Ruta 66
En cuanto atravesé la tormenta de arena, pude divisar la 'foto', era Monument Valley. Allí estaban esas majestuosas formaciones rocosas. Ya puestos y para avisar a quien quiera acercarse hasta aquí, para hacerse la foto que en tantas películas aparece hay que seguir la carretera US 163 scenic en dirección a Halchita, que es donde está 'El sombrero Mexicano' (The Mexican Hat). Una vez pasado el poblado indio de Oljato, hay que seguir uno 10 kilómetros aproximadamente. Personalmente recomiendo hacer esto, ya que la auténtica vista es la que hay al otro lado.
Después de hacer un montón de fotos y disfrutando de aquel lugar, emprendo mi camino a Flagstaff, esta vez desviandome en Tonalea y Tuba City, lugares que no pude ver, ya que era de noche y no disponia de mucho tiempo.
Tras a llegar a Flagstaff, me voy a cenar y luego al hotel.
A la mañana siguiente había que ir de nuevo a California, pasando cerca de la mítica AREA 51, y atravesando parte de Death Valley y el desierto de Mojave.
Para ello había que atrevesar parte de la Ruta 66, y en este caso con parada intermedia en Barstow, uno de los primeros pueblos que encuentras al abandonar Mojave dentro ya del estado de California.
A continuación una selección de mis fotos preferidas de esta etapa.

Después de la tormenta de arena.

Yu hu!

¿Habrá una base extraterrestre detrás de esta Roca?


Ya que estamos aquí, pues una de vaqueros...


En medio de la tormenta.

Las Millas se hacen eternas...

Otra foto típica del sur de Estados Unidos.

El Gran Cañón, una de las maravillas naturales más importantes. 


En Arizona, in the middle of the Road...


The Last Stop, un bar de carretera,
como el que sale en las pelis.
Las hamburguesas están muy buenas.

La presa hoover separa Nevada y Arizona.

The Hoover Dam o Presa de hoover, una de las maravillas modernas.

Las fuentes del Bellagio, visita obligada.


Las Vegas de noche.

¿Es París? Noo, esto es ¡¡¡¡LAS VEGAS!!!!

David Cooperfield y Celine Dion, dos iconos de Las Vegas.


lunes, 1 de agosto de 2011

Un Fin de semana en San Francisco, California

En el Golden Gate de San Francisco
Tras la larga espera en el aeropuerto de Seattle, que como comenté en una anterior entrada, es de los no recomendables para pasar una noche en vela, vuelo en dirección San Francisco. El vuelo no duró más de 2 horas y media, y además de ver el Monte Rainieri se ve perfectamente a su lado el monte Santa Helena...
Una vez en la terminal del aeropuerto de San Francisco, hay que irse a un mini tren automático sin conductor (como el de la T4 de Barajas en Madrid) para ir a la Terminal en la que estaba el BART, que viene a ser un híbrido entre metro, cercanías y Tren ligero. El minitren automático es gratuito y es fácil moverse por el mismo. Lo que ya no es tan barato es el BART, que es bastante caro y los trenes son antiguos y con moqueta. El hotel lo tenía en Oakland (el otro lado de la Bahía), ya que el ahorro puede ser de unos 50 € y al final compensa con el BART, que en este caso, me dejaría en la puerta del mismo Hotel. El precio del BART del Aeropuerto de San Francisco a la estación de 12th/Oakland City Center es de unos 8 $ por persona. Hay que tener en cuenta que en este medio de transporte pagas según a donde vayas y el billete hay que introducirlo en la estación de salida para poder salir (Aquí no es como en Seattle que nadie pedía el billete y podías casi viajar gratis).

El cable-car o tranvía, donde mejor me lo he pasado.
Sin duda lo mejor de San Francisco.
Tras media hora larga en la que el tren pasa por debajo del mar, llego al hotel. (hay un documental que explica la gran obra de ingeniería de este Metro, que está hecho a prueba de seísmos).
El Hotel estaba bastante bien aunque la zona estaba llena de colgados, frikis, homeless (los sin techo) y gente muy muy rara, como la que sale en las pelis. En general San Francisco es la cuidad de Estados Unidos que he visitado con mayor número de gente extraña.
San Francisco es una de esas ciudades de las que toda la vida has oído hablar, bien por todas las películas que se han hecho en la misma, como también por lo cosmopolita que es.
Esa mañana estaba muy cansado y dormí un par de horas. Volví a ir en el BART hasta Embarcadero, y desde allí fui caminando hasta Chinatown. Debo decir que me esperaba un barrio más grande y más auténtico. Había un par de calles con los típicos tranvías (de los que luego hablaré) y muchas tiendas de souvenirs.

El Pier 39 está situado en el Puerto.
Una vez recorrida la calle principal de Chinatown, voy hasta una calle principal que esá llena de cafés muy pintorescos. Tras tomar un café en uno de estos lugares, bajo unas calles en dirección al mar y me encuentro con la Levi's square, que es una plaza que intuyo que tiene algo que ver con la conocida marca de pantalones Levi's, que son de San Francisco (viene puesto hasta en la etiqueta, je je). Seguidamente me voy hasta el Muelle de donde salían todos los barcos a Alcatraz (la cárcel más famosa y de mayor seguridad del mundo, que ahora es un museo que se puede visitar, aunque hay que esperas de varios meses para acceder allí). En este lugar se hicieron películas tan conocidas como 'La Fuga de Alcatraz' o 'La Roca'. En este muelle es donde está Pier 39, un complejo muy agradable de ver con restaurantes, tiendas, leones marinos y desde donde se puede ver una de las mejores vistas de la Isla de Alcatraz. En este mismo lugar hay un mercado en el que venden fruta con muy buena pinta, en la que no viene el precio puesto... Me ocurrió que quise comprar 3 naranjas y unas cuantas cerezas y el precio que me pedían eran 19 $ (imagino que sin tasas), ya que evidentemente no las compré. Una de las cosas que más agotan de aquí (en Estados Unidos) son las tasas y las fees, y es que en los precios (sea lo que sea) vienen marcados sin tasas ni otros impuestos, y a la hora de pagar te los cobran sin avisar... en muchos casos son el 7 %, etc.. Esto incluye ropa, comer en restaurantes (en donde además debes dejar una propina adicional del 10 %) y cualquier cosa que desees comprar. A veces te vienen con la maquinita de la tarjeta para que escribas cuanto vas a dejar de propina directamente y te cuentan que lo normal es el 18 %... En fin, para volverse locos.

Los otros tranvías, la línea F (validos para el pase de 1 día)
Tras recorrer todo el puerto, decido volver a Powell Station, porque era donde debía subirme de nuevo al BART para ir al Hotel en Oakland. La distancia era considerable, pero las cuestas mucho más. Jamás había visto cuestas como aquellas. Casi todos los coches estaban calzados y pude comprobar lo peligroso que es cruzar aquí la calle, ya que apenas ves si vienen coche o no.
Al día siguiente, había que visitar uno de los lugares más emblemáticos, El Golden Gate. En este caso fuí hasta Powell en Bart y allí subí en tranvía hasta Hyde Street. El billete de tranvía es muy caro, ya que un solo viaje cuesta 6 $, pero existe una modalidad que es un pase de un día por 14 $, que además puedes combinar con los 'muni' que son los autobuses de toda la vida y los F, que son como llaman a un tranvía más moderno que los clásicos y que parecen de los años 70. (De hecho creo que son de esta época). Es importante tener claro que si se toma el tranvía en Powell st. la cola puede durar varias horas. En su lugar yo subiría un par de paradas de tranvía y de ese modo no hay que esperar. Lo bueno de Powell St, es que ves como los 'maquinistas' del tranvía girar la plataforma para cambiarlo de sentido, y es muy interesante. El tranvía aquí se conoce más como Cable Car, ya que en realidad el tranvía se engancha a un cable que está en movimiento por el suelo, que por cierto hace bastante ruido...
Una vez en Hyde street, hay que coger el autobús número 28, aunque creo que alguno más también va. Después de un par de horas desde que salí de Powell, llegué al famoso Puente. Para acceder al mismo, no hace falta pagar nada (algo raro aquí, ya que cobran por todo)... Evidentemente me fuí a la otra orilla, donde está Sausalito. El trayecto merece mucho la pena, ya que es una obre de ingeniería realmente interesante. Las vistas son magnificas y el frío también... Esta ciudad es fría en cualquier época del año. Es célebre la cita de Mark Twain, en la que decía que el invierno más frío que había pasado había sido un verano en San Francisco.

Las 'Painted Laydies', que son solo eso. 4 fachadas y ya está.
A la vuelta me perdí, más bien fuí en un autobús al revés y acabé en un lugar extraño y en un autobús con gente muy freak, como la de las pelis... La idea era ir a las Painted Laydies, que es una de las principales atracciones o lugares de interés de la ciudad. Así que conseguí llegar y bueno, son cuatro casa como se pueden apreciar en la foto y ya está. En realidad en mi opinión, no tienen ningún valor artístico. Tras esta rápida visita y pasar un frío inimaginable a finales de julio, me voy a cenar a un Restaurante de Union Square.
Tras coger de nuevo el rumbo, fui caminando de nuevo hasta Powell, para ir de nuevo al Hotel.
Tras hacer el check-out en el hotel, me voy al aeropuerto de San Francisco, para volar a Las Vegas.... La compañía era US Airways y el retraso fué de casi dos horas... En este sentido el aeropuerto de San Francisco tiene un montón de enchufes para cargar el móvil, etc...
Con todos estos detalles, San Francisco es una ciudad interesante, pero he de admitir que me decepcionó un poco. No es especialmente una ciudad pintoresca, como se la puede imaginar uno viéndola a través de las películas, fotografías, documentales, etc.
Esta ciudad al igual que muchas otras de Estados Unidos, tiene una gran parte de gente que habla castellano. De hecho prácticamente todo está en inglés y castellano, tanto las locuciones de los autobuses, metros, aeropuertos como carteles de información.
Hay una cantidad muy alta de personas procedentes de Asia, Diría que de cada 5 personas que ves en la ciudad, 2 son asiáticas y otras dos hispanas...

 A continuación dejo unas fotos, que espero que os gusten:

Chinatown, con la típica fachada de San Francisco
Las escaleras de emergencia están en todas las casas
 Se usan para escapar del fuego en caso de terremotos.
Mucha gente se bajaba en marcha.

Con la Transamerica Pyramid al fondo.
Un submarino que está permanentemente expuesto y se puede ver. 
La Calle Lombard, que no es la más inclinada.
Los leones marinos durante su emigración también visitan Pier 39
Sin duda, lo mejor de San Francisco, fui delante, detrás, colgado, etc..
 
Lo de los cables, me recuerda a veces a algún país asiático.
 
Un barco de mercancías con Alcatraz al fondo.