jueves, 4 de julio de 2013

Alaska extrema en Valdez y el Glaciar Columbia en Prince William Sound.

La inmensidad de Alaska
Decidimos ir a la senda de la estampida antes de que anocheciera, pero la carretera estaba en muy mal estado y no tendríamos demasiado tiempo.
Tras levantarnos temprano y seguir rumbo a Fairbanks, recorrimos unos 200 kms, (aunque aquí se mide todo en millas). Paramos a desayunar en la típica cabaña de madera. El día era realmente soleado, demasiado según los lugareños, ya que normalmente se suele nublar bastante. Fairbanks es un pequeño pueblo de unos 35.000 habitantes, que eso sí, dispone de varios centros comerciales a la entrada y da la sensación de que estás entrando en una gran ciudad europea. Las distancias son larguísimas por la ausencia de edificios y tienen todo tipo de cosas, o eso parece según visitas el pueblo.
Estaban en fiestas o celebrando algo, porque había muchos puestos callejeros y música en directo. En realidad el pueblo no tiene nada en especial como ocurre con todos los pueblos de Alaska. Suelen ser feos de aspecto y con muchos sitios para comprar, comer, ocio, etc.

Habíamos pensado ir hacia el norte y tomar la Dalton Highway, que es una carretera muy peculiar, porque llega hasta Proudhoe bay recorriendo 666 km, en los que solo hay 3 pueblos, unos de ellos con 3 habitantes censados, el otro con 15 y el otro con 27. Hay tramos de varios cientos de kilómetros en los que no hay ni gasolinera ni nada. El motivo no era llegar al norte sino atravesar el círculo polar ártico, pero nos quedaba demasiado lejos y había tramos sin asfaltar, con lo que no sería una buena idea porque no disponíamos de tiempo y el coche que llevábamos no era el más adecuado.
Decidimos ir a Valdez, por la Richardson Highway, que hasta llegar a Valdez pasamos por pueblos (algunos de una sola casa) como Delta Junction y Tok.
Para nuestra sorpresa en la ruta nos encontramos con North Pole (Polo Norte) que es el pueblo de Santa Claus (versión americana de Papá Noel), así que nos hicimos fotos y entramos en su casa, en la que vendían guirnaldas, luces, aroles de navidad etc... y en la que estaban sus renos. La verdad es que el lugar es el más apropiado para el personaje.

Un Barco en Fairbanks
Ya en carretera paramos en un sitio del cual no recuerdo el nombre, en el que un hombre estaba tocando la guitarra y unos clientes del bar empezaron a hablar con nostros. Eran muy agradables y sabían un montón de cosas de España, eran muy amigables.... El tipo de la guitarra estaba cantando country y todos cantaban con el, fue un momento de película.
Como las distancias se hacen larguísimas y no hay absolutamente nada a veces en varios cientos de kilómetros decidimos parar en Cooper Center, un lugar en el que encontramos un hotel o algo parecido en el que parecía un lugar típico de una película de terror.
Tras dormir en lo que seguramente era la casa de algún minero de la zona, nos levantamos al día siguiente para continuar nuestro camino a Valdez.
A unas 10 millas (unos 16 kilómetros) paramos en un lugar a desayunar o tomar uno de esos cafés aguados intragables pero que aquí gustan tanto. El café era gratis y tenías que pagar la voluntad.
Diría que casi todos lo lugares de esta zona, están llenos de coches abandonados y miles de cosas alrededor de las casas.
En el camino a Valdez nos encontramos con el glaciar Worthington, realmente interesante en el que nos hicimos un montón de fotos. El acceso a este glaciar no es nada recomendable según varias indicaciones expresas en ese lugar.
Tras atravesar el puerto de Thomson Pass, que es de una belleza absoluta, bajamos ya en dirección a Valdez. La climatología era adversa y hacía mucho frío.
Cruzarse con alguien en estas carreteras es poco frecuente
El pueblo tiene 3000 habitantes y está reconstruído en un lugar diferente al original del que distan un par de kilómetros. El pueblo sufrió un devastador terremoto y posterior tsunami que lo destruyó por completo. Por si fuera poco en el año 1989 el conocido petrolero Exxon-Valdez provocó una catástrofe natural mayor que la del pretige tras salir del puerto y chocar contra un iceberg, derramando miles de toneladas de petróleo a las costas de este paraíso considerado como una de las zona de mayor biodiversidad del planeta. La 'pipeline' de Alaska es una tubería que atraviesa el estado desde Proudhoe bay hasta Valdez, para bombear petróleo. se ve desde muchos puntos de la carretera anteriormente mencionada.
Habíamos contratado un crucero para visitar el Glaciar Columbia, así que para hacer tiempo desayunamos en un bar que está situado enfrente del puerto. Este bar no lo recomiendo para desayunar pero si para ver el puerto desde un lugar seco y caliente.
Una vez en el barco que nos llevaría al glaciar partimos de este mítico puerto. Al poco tiempo de haber salido, nos encontramos con la primera manada de focas. el paisaje era increíble a pesar de la niebla.
Un glaciar en medio de la carretera en Thomson Pass
Tras llevar unas 3 horas en el barco, nos empezamos a encontrar los primeros icebergs, los cuales me parecieron espectaculares, el ruido al atravesarlos y la magnitud de los mismos me hicieron recordar catástrofes como la del Titanic. Supuestamente el capitán del barco conocía bien la zona así que supuse que no habría motivo de preocupación, aunque la sensación de intranquilidad me rondaba constantemente. Los icebergs eras trozos en muchos casos de un color azul cielo que se habían desprendido del Glaciar y suelen medir 3/4 partes más de lo que se ve en la superficie. ¡Glup! Cada vez que oía el ruido del roce me empezaba a intranquiliar aún más... y no es para menos, ya que el capitán nos advirtío que no era seguro acercarnos más al glaciar por razones que desconozco. Así que no pudimos verlo en su magnitud.
Tras un viaje alucinante por los icebergs, (más abajo os dejo un video ilustrativo del momento), continuamos nuestro viaje viendo frailecillos, un montón de focas, leones marinos y ballenas. Quizás lo que más me sorprendió fue ver a las Orcas.
Perdidos entre la niebla en Valdez.
Tras regresar y un poco mareado porque el barco se movía muchísimo, volvemos a por el coche para ir en dirección a Anchorage pasando por el pueblo original de Valdez, que está anunciado en la carretera. Admito que fue decepcionante llegar y no ver absolutamente nada, tan solo carteles indicando cosas como: 'Aquí había una oficina de correos', etc. Se ve la parte en la que medio pueblo se desplomó y fue tragado por el mar. Tanto el tusnami como el terrmoto son considerados de los más intensos de la historia en el mundo que se recuerden. En Alaska hay más de 700 terremotos cada año.
La mala noticia de regresar a Anchorage era que teníamos que dar un rodeo importante y hacer 480 km, cuando en línea recta son casi 260. Además había que pasar por Copper Center y atravesar de nuevo el Thompson Pass. En este caso no es que no sea agradable el viaje o el paisaje, pero es tan monótono que llega a ser pesadísimo, sobre todo cuando puede pasar una hora en que te cruzas con un coche.

Alaska es un paraíso natural.
No quiero imaginarme como deben ser estas carreteras en invierno.
Tras pasar de nuevo Copper Center e ir en dirección a Anchorage, empezamos a buscar algún lugar donde cenar y dormir. Habíamos visto alguno, pero los precios eran desorbitados, ya que en medio de la nada, los precios oscilaban entre 120 y 180 $ si lo querías con agua caliente.
Habían pasado varias horas y eran más de las 11 de la noche, con lo que apuramos hasta llegar a Palmer, un pueblo de 7000 habitantes, a unos 80 kilómetros de Anchorage y en el que había megacentros comerciales, varias salas de cine, McDonalds, etc. (No sé de que pueden vivir con tan poca clientela y estando siempre semi-vacíos).
Las cascadas están practicamente al borde del Mar.
Tuvimos mucha suerte porque encontramos uno que estaba al lado de una gasolinera y que nos costó 86 $ con kitchenette (cocina) incluída (muchos hoteles son RV para roulouttes, caravanas y tienen la opción de la cocina, etc. y son como casas grandes. Como ya era muy tarde y no nos daban de cenar en ninguna parte, fuimos a uno de esos hipermercados, que curiosamente abrían hasta la 1 de la madrugada y en los que pudimos comprar algo de comida. Por cierto, los americanos no acaban de acertar con los zumos, hemos probado varios de ellos y ninguno sabe bien y además hacen mezclas muy raras como kiwi con fresas, etc..

Al día siguiente, nos fuimos a Anchorage a comprar algunas cosillas de recuerdos y al aeropuerto, para irnos a Seattle otra vez en la compaía Alaska Airlines, en la que por cierto son un poco 'caraduras' porque cobran 20 $ por facturación de equipaje salvo que estén en tránsito y no hayan pasado 24 horas. (Cuando compras el billete no está especificado ese sobrecargo). Aunque por un módico precio de 5 $ tienes wifi en el avión durante el vuelo.
En general me quedo con un gran recuerdo de Alaska, y es un destino muy recomendable para disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.

A continuación unas fotos de mi periplo por 'Prince William Sound'




Taiga o bosque de coníferas, que solo se da en zonas articas o boreales.

Sigo pensando que es bastante peligroso Navegar por aquí.

Había muchas islas como esta.
Es un paisaje bastante peculiar.

Descansando en las balizas.

¿Me están saludando?

Petroleros como este, nos recuerdan la tragedia del Exxon Valdez.